Como cada 28 de Marzo, hoy se celebra el día de los y las quemeras. Esos y esas que dejan alma, corazón y vida en las tribunas. Esos que se abrazan en la Miravé, y las que se emocionan en la Alcorta. Esas que llevan a sus hijos e hijas desde pequeños al Ducó para inculcarles esta pasión que quema. Tenemos claro que ser hincha de Huracán no es nada fácil. Hemos tenido que lidiar con tantas cosas… Pero hay algo que no cambia. El amor por el globo. El orgullo de llevarlo en el pecho como nuestra insignia. La alegría de Parque Patricios en vísperas de cada partido. Huracán es barrio, pasion y familia. Y hoy, en nuestro día, les presentamos a una de las tantas mujeres valiosas que tiene nuestro club.
Es difícil pensar en Andrea Imbechi sin pensar también en la cámara fotográfica que indefectiblemente la está acompañando. Con ella, captura pequeños y grandes fragmentos del mundo, en los que Huracán y sus hinchas tienen un protagonismo claro. A nosotres, como espectadores entusiastas de su trabajo, nos encanta descubrir los momentos en los que nos retrató gritando un gol en la cancha, sufriendo mientras miramos un partido, o luciendo con orgullo nuestra camiseta. Por eso, queremos contar con palabras la historia de Andrea, la quemera que cuenta nuestras historias con fotos.
¿De dónde viene tu pasión por la fotografía?
Recuerdo en mi infancia capturar en mi mente todas las imágenes que deseaba no olvidar jamás. Al ir creciendo, ya muchas dejaban de ser tan nítidas en mi mente. Fue ahí cuando se despertó mi curiosidad por la fotografía. Pensé y supe que ya no solo podía retener imágenes en mi mente sino que quería tenerlas por siempre.
¿Cuándo y cómo te hiciste hincha de Huracán?
Existía una regla en casa cuando era chica, mi hermana podía salir con sus amigxs con la condición de llevarme. Llegaba el día de su cumpleaños, un 17 de abril donde vinieron sus amigxs. Jugaba Huracán el mismo día donde el festejo se convirtió en previa para ir al Ducó. Y ahí comenzó mi caminata por Inclán donde vivía, hacia el Estadio. Con ocho años, nacía mi pasión por Huracán.
¿Cómo lograste unir ambas?
Creo que son diferentes pasiones, trato de verlo así para poder ser objetiva. Si la fotografía fuera la misma pasión que Huracán no podría retratar lo que no comparta. En la fotografía nos toca mostrar realidades buenas y malas en todos los aspectos.
¿Qué sentis al retratar el amor, la entrega, la alegría, la tristeza: el sentimiento genuino y espontáneo de los y las hinchas del globo? ¿Cómo seleccionas o a qué le prestas más atención para cada toma?
Acá si puedo decir que logro unir ambas pasiones. El o la hincha de Huracán es mi objetivo en un partido. Son los únicos que siempre van a estar. Me reflejo en ellos, siento, sufro de igual modo. La gente del globo es muy agradecida conmigo, con cada foto que les regalo, me siento afortunada cuando puedo darles un recuerdo.
Contanos la experiencia de ir a las casas de quemeras a sacarles fotos. ¿Cómo viviste tu participación por el proyecto Cuerpas Reales, Hinchas Reales?
Ir a cada casa, cada encuentro en alguna plaza, La Quemita, mural que visite con las que participaron fue una chispa, una llamita que encendía un fuego enorme. Cada historia de vida en particular, cada lucha de esas mujeres te da fuerza.
Lo que viví y aprendí en el Documental Cuerpas Reales fue de superación absoluta. Un equipo de fotógrafas y directora de la ostia.
¿Qué es para vos ser hincha de Huracán?
Ser hincha de Huracán para mi es Familia, Huracán es mi familia. Esos amigos, conocidos que siempre van a estar, pase lo que pase: ¡la banda siempre está!
Andre en el Tomás A. Ducó, retratando a Diego Armando Maradona.
Una de las grandes metas alcanzadas con la aprobación del Protocolo de Género y Diversidad en el club fue la creación de la Secretaría dedicada exclusivamente a estas situaciones. Entre otras miles de actividades que se encuentran llevando adelante, el día de ayer presentaron, junto al Ministerio de Turismo y Deporte de la Nación, un curso de Género y Deporte para todes les que forman parte de la vida institucional del club. Prácticamente todas las áreas institucionales estuvieron presentes, inclusive la presidencia. A quienes no pudimos ver en esa pantalla compartida, fue a las mujeres de nuestro cuerpo técnico de fútbol femenino. Un día antes se les informó que sus contratos no serían renovados, ya que las proyecciones económicas a diciembre no le permitirían al club pagar los dos sueldos correspondientes durante esos meses.
El espacio de capacitación, de la mano de Guillermina Gordoa, llegó con información exacta para poder tratar este tipo de injusticias, pero llegó tarde. Para la dirigencia, claro. Guillermina, entre otras frases acertadas, contó cómo en momentos de crisis, a la hora de ajustar, hay una inclinación por comenzar desde las mujeres. Como si fuésemos prescindibles. Como si nuestro trabajo pudiese ser reemplazado por nada. Refiriéndose al contexto de un club de fútbol, contó cómo siempre es más sencillo dejar sin trabajo a las mujeres, quienes recién estamos empezando a desarrollar profesionalmente la disciplina, que bajar un poco el sueldo millonario de los varones y así “equilibrar” la brecha salarial gigantezca que existe en este deporte. Pareció coordinado, un acto coordinado. Por supuesto que con las compañeras de Huracán Feminista no dejamos pasar la oportunidad y contamos en voz alta que justo, justito eso, había pasado hacía unas horas en nuestro Club. Dos mujeres en Huracán, más precisamente el cuerpo técnico de fútbol femenino, se había quedado sin trabajo porque la institución “no puede sostener los sueldos correspondientes”. Imposible imaginarse esta situación con Damonte, ¿no?
Si un club grande decide, en medio de una pandemia, en medio de una crisis económica mundial, dejar sin trabajo a la Directora Técnica del Fútbol Femenino Profesional y a su ayudanta, a Juli y a Queta, a esas dos pibas que al contratarlas anunciaron con bombos y platillos por ser el primer club en tener un cuerpo técnico formado por mujeres, con las que el presidente se sacó foto y fueron oficialmente presentadas por prensa, si ellas son desechadas en una reunión de zoom de 40 minutos, ¿qué les queda al resto de les empleades? A les que no les conocemos la cara, a les profes de disciplinas amateur. (Y no es que al fútbol femenino se lo haya tratado precisamente como a un deporte profesional.) ¿Qué tienen que esperar les pibes que cobran 3 lucas y todavía les deben el aguinaldo del mes de diciembre? ¿Tampoco les van a renovar el contrato? ¿Hay más personas dentro del club que se quedaron sin trabajo por formar parte del grupo de innecesarios? ¿Son varones, son mujeres? ¿Sus sueldos son mínimos o pagan ganancias? El curso llegó un día tarde, pero nosotras vamos a equilibrar la información.
Nuestro Protocolo habla de igualdad de derechos, de profesionales capacitades, de un club con perspectiva de género. Todo eso es lo que tenían las dos pibas que dejaron afuera del Club, inclusive con un Protocolo que ampara su visión del deporte y la grupalidad. Entonces ¿con qué finalidad lo aprobaron? ¿Querían más mujeres de su lado? ¿Ser la dirigencia progre que escuchó al pueblo feminista quemero?
Nuestro Protocolo no será funcional a la dirigencia de turno, no será un contador de votos, ni de mujeres a su favor. Nuestro Protocolo nació de la necesidad de visibilizar lo que las pibas y disidencias viven cuando forman parte de una institución deportiva. Llegó para dar equidad a las realidades de todes les empleades, hinchas, socies, deportistas y amigues de Huracán.
Lo que pasó el lunes nos pareció una falta total de profesionalismo y compromiso con el verdadero crecimiento del Club. Nos es inevitable ver cómo se abren las puertas a nuevas injusticias con empleades y profesores de fácil desecho. No vamos a quedarnos quietas, ni calladas. Estaremos encerradas, pero el aislamiento es pasajero. En cambio, el feminismo y la perspectiva de género son infinitas y van quedarse en Huracán.
Allá por marzo de 2019, hace ya más de un año, el presidente de la Asociacion del Fútbol Argentino, Claudio “Chiqui” Tapia, anunciaba en conferencia de prensa junto a Sergio Marchi de Futbolistas Argentinos Agremiados la “profesionalización” del fútbol femenino. Sí, entre comillas. Entre comillas porque a partir de la temporada 2019-2020, las jugadoras ingresaron dentro del Convenio Colectivo de Trabajo bajo el cual ya estaban enmarcados los varones de las primeras tres categorías del fútbol argentino. La disciplina de mujeres adoptaba en ese entonces un régimen semi-profesional, similar al de la Primera C masculina. Pero esta primera etapa de la profesionalización alcanzó solo a los 16 equipos que conforman la Primera División, que son de CABA y alrederores, y no están amparadas las ligas del interior del país.
Lo que resulta más desigual todavía es el dinero destinado: cada uno de los equipos participantes tiene un mínimo de 8 contratos profesionales y un máximo de 11, con un presupuesto que no supera los $120.000 por mes, cifras demasiado pequeñas si tenemos en cuenta el ingreso que necesita una jugadora para poder vivir del fútbol, que no es ni más ni menos que su labor.
Ahora bien, la pelota es cosa de mujeres desde la década del ’20, o quizás desde antes, pero los primeros registros datan de aquel momento. Después los hay en el ’40 y en el ’50. En la década del ’60 empezaron los primeros torneos interbarriales.
De hecho, hubo una primera Selección Argentina de mujeres que jugó el Mundial de fútbol de México en 1971, que no fue organizado por la FIFA sino por una Federación de Fútbol Femenino. Las 17 mujeres viajaron sin botines, médico, masajista ni entrenador. La camiseta que les había dado la organización no sirvió más después del primer lavado. Pasaron 49 años de ese suceso y lamentablemente, la cosa parece no haber cambiado mucho. Las jugadoras siguen siendo marginadas, siguen sufriendo las mismas injusticias, siguen reclamando los mismos derechos. Y así lo cuenta el cuerpo técnico de Huracán, Enriqueta Tato y Juliana Román Lozano, y la jugadora Lara García.
¿Cómo vivieron la profesionalización del fútbol femenino desde que se decretó hasta ahora?
Enriqueta: Creo que falta muchísimo para que el fútbol femenino sea profesional, vimos un comienzo que celebramos, pero vamos por mucho más. Creo que hay un abismo de diferencia entre lo ideal y la realidad de los clubes, jugadoras y CT.
Lara: Está bueno dejar en claro que estamos frente a una semiprofesionalización, que ha sido un paso enorme e importantísimo para la actividad en general y nos pone súper contentas, pero todavía falta muchísimo para lograr una profesionalización en todas sus formas tanto desde AFA como desde cada club. Es un momento de cambios donde tanto las instituciones como las jugadoras estamos pasando por un momento de adaptación, algunos mejor que otros, pero es un momento de darle poder al fútbol de mujeres. Es una locura saber que, en un plantel de más de 30 personas, donde se citan 19 y quedan 11 dentro de una cancha; en el que todas hacemos el mismo sacrificio y esfuerzo, solamente se otorguen sueldos para 8 jugadoras. Me parece totalmente injusto. Más allá de que cada club puede adicionar más sueldos, lo que hace un punto total de diferenciación entre las instituciones.
Juliana: La profesionalización del fútbol la vivimos con mucha expectativa cuando se lanzó, también con muchas reservas entendiendo que el planteo que hacía AFA de solamente respaldar económicamente a los clubes con 8 contratos iba a hacer que se profundizaran aún más las diferencias en términos de inversión y posibilidades de los clubes que se encuentran con fútbol femenino. Creo que lo vivimos con mucha expectativa pensando en qué iba a pasar con cada club para saber si se iba a hacer una inversión y una apertura distinta en términos de lo que los planteles de mujeres tienen en los clubes: acceso a las instalaciones, indumentaria, acceso a cuerpo médico fijo, viaticos, etc. Pensábamos que iba a ser distinto y hemos visto en este tiempo que hay y se han profundizado las diferencias de los clubes. Siento que ha sido difícil, que es un puntapié inicial y ojalá que no quede así porque sería insostenible. También entiendo que a medida que van creciendo los clubes, van creciendo las exigencias y hay muchos clubes que se están quedando atrás. Que en ese desespero o necesidad de cumplir las exigencias y por estar siguiendo una agenda que se impone sin tener en cuenta las características de cada club se termina precarizando aún más a jugadoras y cuerpos técnicos, y pasan cosas como tener que jugar entre semana, pensando que las jugadoras viven del fútbol y no es así. Tengo esperanza de que esto cambie en el futuro y que cada jugadora y cuerpo técnico sea tratado con la dignidad laboral que se merecen.
¿Qué cambios sintieron en el club desde lo personal?
Enriqueta: Hace muy poco que estoy en el club, no sé si puedo hablar de cambios. Sí creo que hay mucha falta de organización.
Juliana: En términos de lo personal, yo había sido jugadora de Huracán y volver desde una labor totalmente distinta fue muy lindo, para mi sorpresa muchas cosas no habían cambiado y muchas estructuras seguían iguales. Volví con la esperanza de introducir lógicas nuevas, cuidados, exigencias, etc., que con el tiempo nos dimos cuenta de que era extremadamente difícil y que en la forma tan vertiginosa en la que se está moviendo el fútbol femenino a nivel nacional y mundial eventualmente Huracán va a estar a la altura de lo que se necesita para tener un fútbol competitivo y la esperanza es esa. Fue muy emocionante volver a una institución de la que formé parte por muchos años y quiero mucho, y volver de esta forma me llevó a un aprendizaje personal y grupal.
¿Cuáles creen que son las virtudes y defectos del fútbol femenino en Huracán? ¿Qué aspectos se pueden mejorar?
Enriqueta: Creo que el Femenino en Huracán tiene como virtud un numeroso grupo de buenas jugadoras, tiene historia y presencia en AFA de muchos años, y es muy rico para trabajar.
Por mejorar hay muchísimo, siempre hay mucho para trabajar. Y desde el club, falta muchísimo apoyo a esta actividad, la actividad tiene muy poco acceso, y muy poco cuidado. El ejemplo más claro sería que al horario donde entrena el plantel no existe la presencia de ningún médico en el predio.
Juliana: Creo que el principal defecto es que el fútbol de mujeres no está contemplado por la estructura institucional del club. La manera en la que el fútbol femenino existe en este momento es por esfuerzos individuales y en ese sentido no se ha generado una estructura en donde ciertas demandas y lógicas puedan ser respondidas y puedan ser cambiadas. Creo que a Huracán le falta dentro de la institución incorporar los mecanismos claves para que el femenino pueda tener lo que necesita: en términos de sponsors, sueldos, uso de instalaciones, indumentaria, jerarquías y formas de comunicar. Ha sido una labor incansable y muy valiente por parte de Mabel Salinas, pero creo que para que el fútbol femenino continúe en su crecimiento la institución debe abrazar al equipo como un plantel profesional que es e incorporarlo dentro de la estructura. Las jugadoras tienen un compromiso enorme y juegan por el amor al fútbol, a hacer lo que les gusta e indefectiblemente tiene que haber un respaldo más fuerte por parte de la institución, sobre todo respetando los derechos laborales y los tiempos.
Lara: Creo que el principal defecto, coincidiendo con las DT, es no estar contempladas por la estructura institucional del club. Sabemos que no estamos solas pero la mayor parte del tiempo lo sentimos. Desde el mínimo detalle que es indispensable a la hora de entrenar como lo es la hidratación, o un médico que nos acompañe en los horarios de entrenamientos. Realizamos una pretemporada en donde no contamos con los espacios adecuados en ningún aspecto, y con una ausencia fundamental que es una cancha de fútbol. Hay una exigencia por usar ropa deportiva respectiva al club, pero al mismo tiempo no se nos brinda. A fines de enero nos dieron una musculosa y hasta ese momento estábamos entrenando con una remera manga larga que se nos dio en invierno. Noviembre y diciembre entrenando a altísimas temperaturas con esa remera manga larga porque había que cumplir con la indumentaria del club. Mismo el equipo para representar la institución fuera del club al que no todas las jugadoras tienen acceso, no tenemos sponsor propio, y hacemos de local en el estadio de Sacachispas por una gestión personal nuestra, porque sino no sé dónde estaríamos jugando.
– ¿Qué balance hacen del último torneo?
Enriqueta: Nos faltó jugar el último partido y luego venía la instancia de zona de permanencia, para la que vamos a pelear a muerte. Creo que los resultados no fueron los que queríamos y no pudimos reflejar el trabajo que veníamos haciendo en esta primera etapa. El objetivo de el CT es por supuesto permanecer en primera, pero fundamentalmente darle al grupo calidad en el trabajo, confianza y por sobre todo calidad humana, poder hablar y manifestarse, más allá de patear bien una pelota, meter un golazo o cerrar bien una jugada, poder ser fuertes en una cancha, pero sobre todo en la vida, que podamos como grupo construir cosas buenas.
Juliana: En lo deportivo no es un balance positivo. Hay muchos puntos de partidos que perdimos que tendríamos que haber ganado. Hay una dificultad grande del equipo para convertir y para sostener los resultados. Creo que muchos de los partidos que perdimos no merecíamos perderlos como otros sí porque el rival era claramente superior. Siento que tuvimos partidos difíciles, a veces injustos, pero es parte del fútbol. Creo que se reflejan en los resultados las dificultades que hemos tenido el plantel y el cuerpo técnico para tener acceso a lo que debería tener un plantel profesional. Si pensamos en términos de poder transmitir un mensaje, de pensar el fútbol desde otro lugar, son positivas en situaciones individuales en donde algunas jugadoras han hecho una reflexión o han podido pensar su lugar como futbolistas de trabajadoras, desde un lugar distinto. El cambio que ha empezado en el fútbol no va a parar, y es cuestión de que las jugadoras empiecen a pensar que son sus jefas de derecho, que son trabajadoras. Y cuando esa voz se una y puedan reclamar desde otro lado, las cosas van a cambiar. El mayor deseo es que quede la semilla en las jugadoras y puedan plantarse desde otro lado en un futuro, en la cancha y en la vida.
-Teniendo en cuenta el contexto social de Argentina y del mundo, ¿Cómo viven estos tiempos de cuarentena en relación con su labor?
Enriqueta: La situación lejos de ser la ideal la vivimos tratando de mantenernos activas, las jugadoras entrenando en sus casas, y en la medida qe se puede, quienes tienen la posibilidad, el grupo mantiene videollamadas, para reuniones y entrenamientos.
Juliana: Ha sido muy movilizante todo esto que ha pasado con la pandemia porque ha puesto en jaque un montón de maneras que teníamos naturalizadas, como el poder salir a la calle, el poder hacer uso de nuestros cuerpos, el poder correr, estar al aire libre, juntarnos, qué es un poco la base y lo fundamental que tiene el fútbol. Es una actividad por sobre todas las cosas grupal, física, de contacto y comunicación. Para nosotras ha sido difícil, es un desafío porque nuestro trabajo se basa en el fútbol y todo tiene que ver con estar en la cancha y en ese territorio. Me siento afortunada y una vez más problematizo pensando en mis privilegios de poder estar en un espacio seguro con comida, con acceso a una computadora, a un espacio físico cómodo que no es la realidad de todas, ni las jugadoras ni de todas las otras personas con las que trabajo en La Nuestra. Creo que hay situaciones muy difíciles y entiendo que al club le es difícil o institucionalmente imposible estar detrás de todos, pero hay cosas básicas que deberían estar cubiertas y más en estas situaciones como el percibir su salario, cosa que veo fundamental para que puedan continuar normalmente con sus vidas cotidianas y sobre todo con su carrera profesional.
¿Tienen comunicación directa y forma de verificar si las jugadoras pueden continuar con sus entrenamientos? ¿Encontraron dificultades para seguir en contacto?
Enriqueta: No, como CT mandamos los entrenamientos y ellas lo hacen en casa, las que tienen la posibilidad participan de reuniones por videollamada. Lamentablemente no todas tienen el acceso a poder hacerlo.
Juliana: Tenemos comunicación directa con las jugadoras, desde una primera instancia mandamos rutinas físicas para que ellas se mantuvieran en movimiento y actividad. Esa interacción va en aumento a medida que se va prolongando la cuarentena, hacemos entrenamientos por Zoom. Es una dinámica nueva y rara pero necesaria en estos tiempos. De manera personal hay un seguimiento cercano, especialmente a las que están con necesidades y situaciones difíciles. Ha habido una articulación con las compañeras de Huracán Feminista para socorrer a una jugadora que estaba en una situación de extrema urgencia y vulnerabilidad y que lo pudimos resolver, y creo que refleja una vez más que la institución ha estado ausente y no ha estado a la altura para afrontarlo. No sabemos cuándo vamos a volver a las canchas, pero creo que una de las cosas que hace esta situación es develar lo que es importante y cuáles son las prioridades y las apuestas políticas de las instituciones, de los Estados, de los gobiernos, y me parece una reflexión interesante.
– ¿Cuáles son los planes a futuro con el primer equipo? ¿Qué proyectan conseguir con la camiseta del globo?
Enriqueta: Los objetivos son quedarnos lo más arriba posible en el campeonato, va a ser difícil, pero hay mucho para poder hacerlo, y por sobre todo crecer como grupo, técnicamente y sobre todo fortalecernos como mujeres futbolistas dentro y fuera de la cancha.
Juliana: Las apuestas futuras son poder mantener el contacto de la mejor manera posible. Seguir incentivando a las jugadoras a que entrenen, a qué se mantengan en actividad, poder estabilizar y normalizar la situación institucional, cuando volvamos a las canchas tenemos un gran desafío que es mantener la categoría. Así que todo el compromiso, toda la seriedad y todo el amor que le ponemos se mantendrá intacto y esperamos que los resultados se den y que esta situación tan extraña que estamos viviendo nos haga replantear individual y grupalmente cuáles son las prioridades y cuáles son los caminos empáticos y que suman para poder conseguir un objetivo en conjunto. Vamos a seguir mirando el fútbol no solo como las jugadoras que patean una pelota sino con la dimensión social y política que tiene el fútbol para cambiar las actitudes que oprimen y dejan de lado a muchas.
El punto de reunión era Caseros 3159. La organización estaba a cargo de las Subcomisiones de la Mujer, la de Cultura, Acción Social y Derechos Humanos y la de Legales del Club. El motivo, juntarnos a escuchar la experiencia de un grupo de mujeres que se abrieron paso dentro de distintas instituciones deportivas sin pedir permiso ni hacerles caso a los que afirmaban que ese no era su rol. En el aire se sentía el orgullo por saber que nuestro Club Atlético Huracán estaba siendo el lugar que cobijaba este encuentro de ideas, preguntas, proyectos, exigencias y construcción de nuevos lazos de lucha.
Tuvimos la palabra de mujeres que forman parte de nuestro club (Manuela Moreno, Miriam Mulet, Juliana Román Lozano y Enriqueta Tato), contándonos tanto sobre sus virtudes como sobre las carencias. Pusieron en contexto el presente de Huracán e hicieron un llamado de atención sobre todo lo que hace falta construir puertas adentro para que el lugar ocupado por la mujer deje de ser una excepción que todavía debe correr de atrás para convertirse en tan protagonista como los demás. También tuvimos la oportunidad de escuchar a mujeres referentes en el ámbito del fútbol femenino (y feminista) y del deporte en general (Mónica Santino, Guillermina Gordoa y Florencia Duarte). Nos interpelaron con preguntas referidas a qué privilegios deben derribarse para que el fútbol y el deporte se vuelvan un espacio sin barreras ni distinciones, en el que todes tengamos derecho a disfrutar. Huracán Feminista también estuvo representada en la palabra de Viriginia Muruaga, que relató nuestra historia y los reclamos que venimos llevando a cabo desde que nacimos como colectiva. A través de su voz, volvimos a hacer énfasis en la urgencia de la aprobación del protocolo contra la violencia de género y en la necesidad de que Huracán como institución se forme y genere políticas acordes para que nadie se quede afuera. No queremos olvidarnos de mencionar que fueron mujeres las que se encargaron de la cobertura del evento y dejaron registro oficial de lo que estaba sucediendo en las entrañas de nuestra sede social: Lucía Yasinskyj, Abril Verzura y Andrea Imbechi, representando al Departamento de Prensa.
La foto final capturó un grupo de sonrisas entusiasmadas. Saber que estamos todas juntas en este recorrido, que tenemos un club que nos abrió las puertas para debatir y escucharnos, y que las redes que tendimos y seguimos tendiendo entre organizaciones con objetivos similares se están haciendo cada vez más firmes, nos asegura en nuestra posición. Falta mucho pero estamos juntas y convencidas de a dónde queremos llegar y qué lugares queremos ocupar. Sin nosotras, nunca más.
Este fin de
semana se realizó la edición número 34 del «Encuentro Plurinacional de
Mujeres, Lesbiana, Trans, Travestis, Bisexuales y No Binaries», cuya sede
fue la cuidad de La Plata. Fue el primero del que participamos como colectiva
feminista y el mayor de la historia: según algunos medios que lo cubrieron,
concurrieron alrededor de 600.000 personas.
Nos juntamos muy temprano y allá fuimos, con nuestra bandera y nuestros pañuelos verdes. Junto con las mochilas llenas de cosas que probablemente no necesitaríamos pero que por las dudas cargamos, llevamos las ganas de vivir esta experiencia juntas y de marchar junto a compañeres de todo el país.
Ya en La Plata, encaramos para la Facultad de Ciencias Exactas dónde se dictaron los talleres de los que decidimos participar: «Mujer y Fútbol» y «Mujer e instituciones deportivas». En el primero, el debate giró en torno a los pocos espacios y permisos que tuvimos a lo largo de nuestra vida para poder practicar este deporte y sobre las dificultades que enfrentan las jugadoras hoy en cada club. En el segundo, se discutió la necesidad de conseguir el cupo femenino en las comisiones directivas de los clubes y de contar con un protocolo contra la violencia de género en las distintas instituciones, compartiendo herramientas y cursos de acción. Como en casi todos, en ambos talleres se cuestionó el nombre del taller. En «Mujer y Fútbol» la mayoría de las presentes acordaron que el nombre excluía cuerpos y decidieron cambiarlo a “Todes y Fútbol” aunque la organización no parecía estar de acuerdo. Como colectiva y como personas que son parte del movimiento feminista, creemos necesario posicionarnos con respecto a este punto. Reafirmamos el deseos de que se respete el cambio de nombre a “Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales y No Binaries”, un nombre que nos incluya a todes.
Además de los talleres, las compañeras de Género Gimnasia nos invitaron a recorrer el museo del club y la cancha. También estuvimos en plaza San Martín con la Coordinadora de fútbol feminista y con las colectivas feministas de los distintos clubes, con quiénes compartimos la marcha de cierre por la ciudad. Una vez más, en el fútbol y los escudos que representan la pasión de cada una de nosotras, encontramos el lugar de lucha, construcción en conjunto, agite y alegría que nos define como agrupaciones feministas.
Volvimos de nuestro primer encuentro con más ganas de militar y de hacer crecer esta colectiva. Encontrarse con compañeres feministas es hermoso y necesario. Llenarse de fuerza, de conocimiento, de experiencias, tejer redes, pensar estrategias, marchar, emocionarse, divertirse, todo eso es el Encuentro. Darse cuenta de que no estamos solas y de que cada vez somos más.
Este viernes 20 de septiembre será el comienzo de la Superliga Femenina de fútbol profesional organizada por AFA y los dos partidos que abrirán dicho torneo son: Villa San Carlos vs Rosario Central y GELP vs Huracán. Se trata del primer torneo semi profesional que se va a disputar en Argentina, el cual contará con futbolistas con contratos y televisación en vivo de cuatro partidos por fecha vía TNT Sports.
El campeonato tendrá 17 equipos y 3 instancias. En primer lugar, la etapa clasificatoria en la que habrá 16 fechas, todos contra todos. Después, según la tabla de posiciones habrá una división en dos zonas: campeonato y permanencia. La zona campeonato contará con los primeros ocho equipos, quienes jugarán nuevamente todos contra todos en partidos de ida y vuelta. El campeón se clasificará a la Copa Libertadores 2020. La zona permanencia será de la misma manera, pero la integrarán los últimos nueve: todos contra todos y los últimos tres perderán la categoría
A pocas horas del primer partido que disputará el globo enfrentando a Gimnasia de La Plata en el Bosque hablamos con Belén Montouto, jugadora del globo, quien nos cuenta sus sensaciones sobre este gran y merecido momento que atraviesa el fútbol femenino.
¿Cómo llegaste a jugar en Huracán? Llegué a Huracán de nuevo este año porque vi las pruebas de jugadoras que se iban a hacer y sentí que tenia que volver. Anteriormente, en el 2011 también me acerqué al club y estuve jugando unos meses así que esta será segunda vez que vista esta camiseta.
¿Qué significa para vos ser jugadora de fútbol? Ser jugadora de fútbol para mi es hacer todos los días algo que amo, y entrenarme constantemente para mejorar. Es demostrar que el deporte no tiene género ni tampoco tiene limites.
¿Qué cambios crees que faltan para que el Fútbol Femeninotenga la importancia que se merece? Hacen falta muchísimos cambios. Dentro de los clubes tiene que haber más gente a la que le importe, le interese y se mueva por el desarrollo del fútbol femenino, desde dirigentes, comisiones y que la gente acompañe (cosa que ya sucede). Hay mucho trabajo por hacer y muchas chicas esperando poder jugar en los clubes.
¿Cuáles son las expectativas para este nuevo torneo que comienza? Las expectativas como todo comienzo son muchas, creo que uno de los mayores desafíos es formar un grupo unido y que podamos estar lo más arriba posible en la tabla de posiciones.
¿Cómo vivís la profesionalización del fútbol femenino? Es un momento único el que estamos viviendo, lo tomo con mucha responsabilidad y compromiso, sabiendo que todavía hay mucho trabajo por hacer pero confiada en que lo vamos a ir logrando de a poco.
Este viernes 20 de septiembre será el comienzo de la Superliga Femenina de fútbol profesional organizada por AFA y los dos partidos que abrirán dicho torneo son: Villa San Carlos vs Rosario Central y GELP vs Huracán. Se trata del primer torneo semi profesional que se va a disputar en Argentina, el cual contará con futbolistas con contratos y televisación en vivo de cuatro partidos por fecha vía TNT Sports.
El campeonato tendrá 17 equipos y 3 instancias. En primer lugar, la etapa clasificatoria en la que habrá 16 fechas, todos contra todos. Después, según la tabla de posiciones habrá una división en dos zonas: campeonato y permanencia. La zona campeonato contará con los primeros ocho equipos, quienes jugarán nuevamente todos contra todos en partidos de ida y vuelta. El campeón se clasificará a la Copa Libertadores 2020. La zona permanencia será de la misma manera, pero la integrarán los últimos nueve: todos contra todos y los últimos tres perderán la categoría
A pocas horas del primer partido que disputará el globo enfrentando a Gimnasia de La Plata en el Bosque hablamos con Belén Montouto, jugadora del globo, quien nos cuenta sus sensaciones sobre este gran y merecido momento que atraviesa el fútbol femenino.
¿Cómo llegaste a jugar en Huracán? Llegué a Huracán de nuevo este año porque vi las pruebas de jugadoras que se iban a hacer y sentí que tenia que volver. Anteriormente, en el 2011 también me acerqué al club y estuve jugando unos meses así que esta será segunda vez que vista esta camiseta.
¿Qué significa para vos ser jugadora de fútbol? Ser jugadora de fútbol para mi es hacer todos los días algo que amo, y entrenarme constantemente para mejorar. Es demostrar que el deporte no tiene género ni tampoco tiene limites.
¿Qué cambios crees que faltan para que el Fútbol Femeninotenga la importancia que se merece? Hacen falta muchísimos cambios. Dentro de los clubes tiene que haber más gente a la que le importe, le interese y se mueva por el desarrollo del fútbol femenino, desde dirigentes, comisiones y que la gente acompañe (cosa que ya sucede). Hay mucho trabajo por hacer y muchas chicas esperando poder jugar en los clubes.
¿Cuáles son las expectativas para este nuevo torneo que comienza? Las expectativas como todo comienzo son muchas, creo que uno de los mayores desafíos es formar un grupo unido y que podamos estar lo más arriba posible en la tabla de posiciones.
¿Cómo vivís la profesionalización del fútbol femenino? Es un momento único el que estamos viviendo, lo tomo con mucha responsabilidad y compromiso, sabiendo que todavía hay mucho trabajo por hacer pero confiada en que lo vamos a ir logrando de a poco.
Caruxy es una joven feminista escritora de poesía. Estudió tres años en la UBA: hizo el CBC y dos años de la carrera de Letras en la Facultad de Filosofía y Letras, en Puan. Este año, luego de volver de viaje, comienza la carrera de Edición.
En el medio de estas dos carreras publicó un libro llamado “En el sótano hay un jardín”. Nos comenta que desde que publicó su primer libro su entorno cambió ya que poder publicarlo no fue fácil y tuvo que buscar sus propios medios para hacerlo.
“Las editoriales independientes y las editoriales típicas ya no tienen agenda, ya que desde principio de año se organizan para sacar determinados libros por año” nos comenta. Pero por su ansiedad no paró de buscar hasta encontrar una editorial que le permitiera imprimir los ejemplares, sin embargo era ella quien se tenía que encargar de recibirlos y distribuirlos.
Caruxy nos cuenta: “siempre me gustaron los libros, siempre me gustó leer, y tenía esas ganas internas de escribir y publicar, pero al momento de tener el libro impreso me empecé a involucrar más, buscar ferias donde poder dejarlo. Me comuniqué con muchas librerías. Por suerte muchas me dijeron que sí, pero no llegue a repartirlo en todas. Son librerías independientes, a puertas cerradas. Es como la casa de los dueños pero funcionan como librerías”.
Así fue poniendo el foco en ferias donde podía llevar su libro para feriar. Participó de la 1º Feria Feminista que fue a fin del 2018. “Ni bien recibí los ejemplares, a los pocos días tuve la oportunidad de estar ahí. Es todo una movida, hablé personalmente con cada librería, que están en Villa Santa Rita (Monte Castro), Caballito y en Boedo. Te comunicas por redes sociales, te pasan la dirección por privado y vas, es una especie de showroom pero de libros. Está bueno. A mi me gusta mucho por eso, es otra forma de encontrarte con los libros, y no la tradicional de ir al negocio y pasar por caja. Es un contacto diferente con la persona, te puede recomendar en base a tus gustos. Como una gran familia”.
Los libros de la primera edición los repartió en esas tres librerías, pero ya no quedan ejemplares. “Tinta Libre es la editorial que editó la primera tanda pero no se encargó de distribuir y/o llevarlo a otras librerías, salvo que tengas muchisima cantidad de libros vendidos y a ellos les convenga distribuir(te). No debería ser así, las editoriales deberían encargarse de querer publicar tu material y a costa de eso primero pagarte, porque la escritura es un trabajo, y después distribuir”.
Después de la 1º Feria Feminista estuvo en un ciclo de poesía en el verano donde pudo promocionar y vender el libro, por eso no hay más ejemplares. Se puede conseguir la primera edición en la página de la editorial, y se puede descargar de forma online (www.tintalibre.com.ar). Es la edición que realizó la propia editorial.
Ahora hay una 2º edición, como si fuera una segunda tirada que son una selección de la primer versión y algunos agregados. Hay nuevas poesías. “Esta segunda edición no la hice bajo editorial, sino que es una versión modificada y más autogestionada. Es un trabajo mucho más artesanal, trabajé los textos en la compu y los llevé a imprimir a una gráfica. Ellos lo diagramaron por todas estas cuestiones estructurales que yo no sé, ya que no tengo los programas de edición. Ellos se encargan de encuadernarlos. Se llama Cooperativa Zoocalo. Por eso es más artesanal, no es bajo ninguna editorial, ni sello”
-¿Cómo fue que empezaste a escribir? Siempre escribí, desde que me acuerdo. Me recuerdo a mi de chica teniendo una agenda/librito donde hacía poemas. Es decir, no recuerdo un punto de partida en la escritura. Después desde siempre me gusto la lectura, es como un ir y venir. Siempre sentí esa necesidad de escribir y de leer también. Es recíproca la lectura mientras escribís. Creo que la poesía se trabaja, se estudia. Se le da la estructura y uno va creciendo a partir del ejercicio diario de la escritura. No solo es producto de inspiración, también es producto de un laburo diario.
-¿Como es tu acercamiento al feminismo? En realidad arranca todo cuando yo me empiezo a plantear todas las cuestiones de privilegio, cuestiones de género más o menos de grande, 17 años, para lo que hoy en día en la sociedad atraviesan los jóvenes. Pero no me auto-definía como feminista, no sabía que existía la palabra, no conocía que existía un movimiento, simplemente tenía esa bronca de ver una injusticia o algo y no saber como expresarlo. Porque hasta que no le pones una palabra cuesta saber qué está pasando, esta cuestión de denuncia y de bronca ante ciertas situaciones. Cuando entre a la facultad fue “bueno soy feminista, esto se llama feminismo”. Le pude poner nombre y a partir de ahí lo que salía. Para mí la escritura es algo que brota, no es algo que uno piensa y dice voy a escribir sobre tal y tal (más que nada la poesía) y lo bajo en papel, sino que es lo contrario. Claramente es algo estructural, algo que se va dando.
Ahora podemos encontrar la 2º edición “En el sótano hay un jardín” por Caruxy en su página web http://www.caroanticoc.wixsite.com/website . Allí están los puntos de venta, compra online, algunos poemas y en qué ferias está cada semana. Y éste sábado presentará su libro con Guido Veneziale en el Club Malvinas.
Pato es una mujer como Huracán. Está llena de historias que ponen un
poquito la piel de gallina y de anécdotas que poseen esa pequeña cuota de
inverosimilitud que nos caracteriza. Todo el tiempo en su relato está presente
la familia, que por momentos parece extenderse más allá de los lazos
estrictamente sanguíneos y abarcar todo el Tomás Adolfo Ducó con unos brazos
tan fuertes como los que usó para abrazarnos cuando nos encontramos. Los que la
siguen en su twitter, @patoagitadora (“siempre fui muy kilombera, no me lo
propongo, es innato” cuenta y en seguida agrega “agitadora es porque no soy muy
relajada”), saben que es un poco la tía de todos los que se conectan con ella.
Una tía trucha, aclara, pero se le dibuja la sonrisa cuando habla de los
sobrinos virtuales que empezaron a aparecerle gracias a esa red social.
El suyo es un recorrido de esos que tanto nos atraen a los quemeros, insólitos y llenas de detalles curiosos. A Pato le gusta saberse un bicho raro y cuenta con orgullo, sin esconderse, que no nació hincha de Huracán. Su familia era de Boca, pero ninguno seguidor ferviente del fútbol. Si le preguntaban, eso hubiese respondido, que era de Boca, pero en realidad ella era hincha del fútbol. “Yo iba a ver el Argentinos de Maradona pre Boca, cuando tenía 17 años con mi actual marido, íbamos a ver el Ferro de Márcico porque nos gustaba. A mí me atrapó el fútbol, me atrapaba el juego, me atrapaba el ámbito.” Sin embargo, los caminos que fue tomando su vida hicieron que ese despertar quemero tuviera que esperar un tiempo más. Recién cuando sus cuatro hijos estuvieron grandes, retomó la costumbre de ir a la cancha. Acompañada por su esposo, quemero de toda la vida, y su hijo Tomi, el único que le salió hincha del Globo, volvió a ser parte de aquello que tanto le gustaba. Ella siempre había tenido un rinconcito de su corazón dedicado a Huracán, pero nunca había sentido lo que sintió a partir de entonces en el Ducó. “De ahí en más, cuando entré en la tribuna me morí. Y ahí nació todo.” Apoya la taza de té en la mesa y mira hacia el techo del bar intentando buscar una explicación, pero no la encuentra. “A mí me flechó mucho, me conmovió mucho, mucho, el abuelo con el nieto. Eso en la tribuna me… Es que, a ver, algo pasó, porque yo antes vi abuelos con nietos, porque no era la primera vez que iba a la cancha… Es como explicarte por qué me enamoré de mi marido, qué sé yo por qué me enamoré.” Desde ese momento, su relación con Huracán ya no volvería a ser la misma. Quedó atada con el alma a la Bonavena porque prefiere ver los partidos parada y sin dejar de cantar, aunque cada tanto, y sobre todo de noche, coquetea con la Miravé para hacerle un favor a su vista.
Ella es consciente de que su historia es una historia rara. No es la
típica hincha de toda la vida que vivió en Parque Patricios desde que nació,
sin embargo, sabe que es tan parte como cualquier otro quemero de esos que a
veces la reconocen en la tribuna. Lo primero que nos pidió cuando nos encontramos
fue ir a El Globito. Pato es de San Miguel y no tiene tantas oportunidades de
acercarse al barrio así que cuando puede hacerlo, le gusta embeberse de todo
aquello que la apasiona. “Yo estoy totalmente enamorada de la parte blanca. A
mí me conmueve el pibe que hace una bandera. Me conmueve el nieto llevando al
abuelo, esas cosas del local y visitante, y me conmovía mucho cantar algo y que
te contesten.” Nos cuenta que en su familia conviven hinchas de Huracán y de
San Lorenzo y que el folclore está a la orden del día todas las reuniones. “Yo
creo que así debería ser en todos lados. Que cada uno sea de lo que se le canta
el culo. Me hubiese dolido muchísimo más que sean indiferentes.”
Sin embargo, sabe que hay más que todo eso en el fútbol y le preocupa.
Maldice el momento en que comenzó a ser consciente de aquello que excede la
pasión de los hinchas. Se indigna y se entristece. En el caso que la atraviesa
entera, Huracán, le preocupa la poca comunicación que hay entre dirigentes e
hinchas. Afirma que el club mejoró mucho los últimos años, pero señala que se
quedó muy atrás en una época donde la información debería estar al alcance de
la mano de todos de forma instantánea. Otra cuestión que le inquieta muchísimo
es el papel cumplido por Apuzzo dentro del club, algo que no sólo nos dice a
nosotras si no que siempre discute muy segura desde su cuenta de twitter. De
todas formas, su mirada crítica se extiende más allá de lo que es Huracán y, a
partir de este momento, mientras sigamos hablando de cómo se está manejando el
fútbol argentino actualmente, vamos a entender por qué Pato es agitadora. “A
los clubes los fundieron los dirigentes. ¿Yo los voy a fundir? ¿Vos los va a
fundir? Se desvirtuó todo. Los representantes pesan más que los dirigentes, a los
dirigentes les conviene llevarse bien con los representantes. Un laburo arduo
depurarlo. Y ahora te venden que la panacea es una SAD (Sociedad Anónima
Deportiva). Te das cuenta que estuvieron años preparándolo para que aparezca Batman.”
Si hay algo que Pato tiene muy claro, y lo va a repetir en varias ocasiones mientras habla, es que los clubes no son empresas, que su función es diferente. Le enoja saber que, si las disciplinas no generan ingresos, muchos chicos van a quedarse en la calle sin un espacio donde sentirse contenidos y practicar deportes. Poniendo de ejemplo al club San Miguel, explica que “esa es la función del club, amuchar, juntar. Había pibes que iban a hacer boxeo, no por hacer boxeo, pero vos sabías que estaban en el club.” Menciona varias veces a Bragarnik (representante de un número creciente de jugadores y directores técnicos del fútbol argentino) haciendo énfasis en el odio que le despierta. Mantiene su tono encendido de voz, segura y convencida de que ese es el peor camino a seguir. “Estamos abriendo las puertas al demonio, nos vamos a quedar en bolas en serio. Van al mango y a mí me parece muy bien que los clubes recuperen guita, pero son para los clubes, no para el bolsillo de Batman. Y acá Batman se va a llevar todo”. La faceta filosa de Pato se vuelve muy evidente en ese rato. Entreteje con humor su bronca y su resistencia a las SAD. “Van a venir cuatro mexicanos llenos de guita, nos van a poner un Tomás Adolfo Chespirito, y si no les reditúa, a la mierda. Y después qué hacés.” No confía en la capacidad de los dirigentes del fútbol argentino para detener ese avance y entiende que uno de los problemas es la gran cantidad de “paracaidistas” cuya única función es levantar la mano y votar a favor. “El hecho de tener guita no te habilita a que sepas manejar un monstruo como es esto. Pero también es muy dudoso que cuando tenés habilidad, si no tenés guita no servís. Pasamos años y años con dirigentes del orto, desde el capo mafia que en paz descanse para abajo.” De todas formas, pese a este horizonte preocupante que ella conoce y tiene muy presente, no se resigna. “Con el alma las voy a pelear, con lo que pueda.”
Esto tampoco le impide disfrutar el fútbol como lo hace desde que tiene
memoria. Todavía no era hincha de Huracán, pero se acuerda perfectamente del equipo
de Menotti que salió campeón en el 73. Con el mentón apoyado en la mano, nos
dice que las maravillas que hacían esos jugadores se le quedaron grabadas en la
retina y menciona con emoción a Houseman y a Brindisi (no le pasa lo mismo con
Babington, de quien siente que con su tarea dirigencial borró todo lo bueno que
había hecho antes). Más cerca en el tiempo, varias veces nos cuenta que
admiraba mucho a Víctor Hugo Delgado y que le hubiese encantado que el equipo
del 2009 de Cappa se consolidara. Se acuerda con cariño de Pastore y de Nacho
Pussetto, y se ríe cuando afirma que si ella fuera jugadora sería un cinco de
hacha y tiza como Bolatti. “Bolatti cuando te tenía que pegar te pegaba, pero
era un tipo elegante.” Nos advierte, mientras tanto, que ella es una futbolera
del ascenso. No se pierde los partidos importantes del fútbol europeo, pero no
le despiertan las mismas emociones. “Consumí tanto ascenso que es como que no
me entretiene.” Cuando tocamos el tema de la selección argentina, lamenta que
sus hijos no tengan la posibilidad de ver lo que ella vivió, la mejor época.
Grababa los partidos en VHS y los veía varias veces por día, y siente que eso
se perdió con la selección actual. Ni Messi ni Maradona pueden faltar en su
relato. Le gusta mucho Lio cuando evita compararlo, pero con el Diego le pasa
algo especial. Se le ponen un poco vidriosos los ojos. “Yo tengo fervor por el
gordo, al gordo lo amo. Obviamente la parte particular nadie la discute porque
todos vamos a estar de acuerdo en que es un bardo caminando, pero sé por qué
llegó a ese bardo, porque él no era así. Nosotros lo hicimos así. Jugando era
el mejor.”
No podemos evitar consultarle sobre su posición acerca de Menotti y
Bilardo, pero ella gambetea con clase la pregunta diciéndonos que no es una
persona a la que le guste enrolarse. “Yo a Bilardo le reconozco cosas. Si me
tengo que sentar, obviamente me siento a ver un equipo dirigido por el Flaco,
hermoso. Pero también le reconozco muchas cosas a Bilardo. Trato de no ser ni
menottista ni bilardista. Ambos fueron por caminos distintos y tuvieron su buen
resultado.” Considera que lo más inteligente es tomar un poquito de cada cosa
en vez de mantenerse en una posición y terminar negando la otra. E insiste
respecto a que prefiere no ponerse camisetas. “A mí no me gustan los anillos,
las etiquetas, a dónde pertenecés, si sos casada, sos soltera. Me preguntás
dónde está la libreta de casamiento, no tengo ni idea”. (Eso sí, cuando le
preguntamos por su carnet se pone seria y dice que “por ahí pasa otra cosa, ahí
sí estoy atada”.)
A pesar de que hablamos muchas cosas diferentes mientras compartimos el desayuno, es un tema recurrente el viaje que hizo a San Juan para ver salir campeón al Globo de la Copa Argentina 2014. Pato no sabía cómo iba a hacer para ir a ver ese partido, pero sabía que quería ir. El rol comunicador de las redes sociales (que ella rescata) la salvó y le consiguió una combi en la que viajar, con desconocidos, pero viajar. Se acuerda y no puede creer que lo haya hecho. “No había una sola mujer. Eran veinte tipos y los tipos me miraban. Ahora somos todos como chanchos, pero ahí dije ‘ay dios mío, que dios me ayude’”. Ese primer rato sin conocer a nadie, un poco tenso, lo recuerda con risas. “Yo notaba que estaban todos pendientes de qué hacía yo. Si yo era una bruja. Señora, por favor, si usted quiere ir al baño avíseme. Sí, no te preocupes. Señora, ¿le molesta que tomemos un fernecito? Había 48 fernets. Chicos tomen lo que quieran, mientras no tome el que conduce. Eso habrá sido una hora, después rompimos el hielo, pero sí había que tener muchos cojones para subirse.” Sabe que no cualquiera hubiese hecho eso ni muchas de las cosas que su pasión por el fútbol la llevaron a hacer a lo largo de su vida, muchas veces en contra de los mandatos.
“Antes no era fácil la mujer sola, ni loca. Y las mujeres, las de mi
edad, no muchas tienen el fervor. No se acostumbraba a la mujer, no se
participaba a la mujer. Tenía que nacer una loca como yo que a mí no me la
participó nadie porque yo me encargué de participarme.” El hecho de haber
cambiado de club a los cuarenta años y siendo mujer significó para ella que la
subestimaran, pero cree que la situación está cambiando. Le gusta ver que cada
vez son más las chicas que van solas a la cancha, que pueden decidirlo por
ellas mismas. La imagen del abuelo y el nieto también es para ella la abuela y
la nieta. Sin embargo, piensa que institucionalmente todavía hay mucho camino
por recorrer. Considera que hay excepciones, pero le preocupa la presencia de
los que ella llama dinosaurios. “Tienen 200 años, pero no de afuera. Yo también
tengo 200 años de afuera pero no de adentro. Piensan como a principios de
siglo.” Para ella, Huracán debería encontrar otras formas para atraer a las
nuevas generaciones al club, y una de sus propuestas es recibirlas con cumbia
en la sede. “Va a depender mucho, mucho, de la sangre nueva. Yo me encargo de
convencer a la sangre más coagulada, ustedes hagan su trabajo más fresquitas.
Lo van a lograr.”
Cuando nos encontramos con ella, antes de empezar, nos contó que había pasado por la sede de Huracán. Compró rifas para Milo, el niño que sufrió un accidente y necesitaba ayuda para el tratamiento. No sólo con las palabras de una Pato sin pelos en la lengua y muy segura de lo que está diciendo a lo largo de la entrevista, sino también con sus gestos, pudimos ver algo que sostiene cuando estamos terminando. Ella quiere movilizar. Le tiene sin cuidado que alguno le diga figureti, como una vez le pasó en twitter y le sigue causando gracia. “¿Viste cuando te preguntan cuál es tu función en la vida? Yo quiero contagiar posibilidades. Yo hablo con la intención de contagiar, me importa tres carajos lo demás, no me importa nada. Ya lo controlaré, qué sé yo. No lo puedo evitar.”
Este 3 de junio se llevará a cabo la quinta marcha Ni una Menos en nuestro país. Fue en 2015 que, tras una convocatoria iniciada en redes sociales, miles de mujeres nos encontramos en la calle para decirle basta a la violencia machista, para exigir que paren de matarnos. Tristes, cansadas, con miedo, con bronca… Hartas, dijimos entre todas que la violencia de género no podía seguir siendo naturalizada, que no queríamos más muertas ni niñes huérfanos, que esto tenía que cambiar. No es que estas consignas naciesen en el 2015, la violencia de género y el femicidio como problemática social son denunciados y estudiados por el movimiento feminista y la academia desde hace años. Pero “Ni una Menos” fue un grito colectivo, una movilización social que visibilizó en forma masiva una problemática urgente: en Argentina un femicidio es cometido cada 30 horas.
El número de víctimas por año se mantuvo relativamente
estable durante los últimos diez años, aunque los números varían de acuerdo a
la fuente. El problema es que no existe una Única Estadística oficial sobre
violencia sexista y femicidios. En datos.gob.ar se encuentra el “Registro,
sistematización y seguimiento de femicidios y homicidios agravados por el
género”, una de las pocas estadísticas que produce el Estado a nivel
institucional acerca de la problemática. Los
datos allí brindados están burdamente subestimados: registran 1247
femicidios desde 2008 a 2018 mientras que el “Observatorio de Femicidios en Argentina Adriana Marisel Zambrano” de
la Casa del Encuentro, cuenta 2679 casos de femicidios durante el mismo
periodo, es decir, más del doble. No solo están subestimados, tampoco son
actuales. El datos.gob.ar, a principio de junio, el último caso es del 23 de
abril. En la “Oficina de la Mujer”, de la Corte Suprema de la Nación, el último
informe publicado es del año 2017. El
único registro actualizado lo lleva el “Observatorio ahora que sí nos ven”, que
el 30 de mayo reveló que en lo que va
del 2019 se produjeron 133 femicidios en nuestro país (uno cada 28 horas).
El Estado tampoco analiza otra cara de esta problemática
social: en los últimos diez años 3378 hijes se quedaron sin madre.
Esta situación revela lo mucho que falta avanzar desde el
Estado si realmente se quiere erradicar la violencia de género. ¿Cómo se puede
actuar sobre un fenómeno social si no se lo mide correctamente? El diseño de políticas públicas que puedan
transformar esta realidad por demás urgente requiere de un conocimiento a fondo
de la problemática. Entonces, ¿por qué no es un escándalo que no exista una
estadística oficial única, actualizada, completa y accesible sobre los
femicidios y travesticidios de este país?
La ausencia de datos oficiales no es el único aspecto donde el Estado “hace agua”. El Gobierno de la Nación aporta, de acuerdo al Presupuesto 2019, la módica suma de $11 por mujer para prevenir la violencia de género, a través del Instituto Nacional de las Mujeres (INAM), organismo encargado de la aplicación de la Ley N° 26.485. Disponer de fondos para asistir y asesorar a las víctimas de violencia de género es fundamental. De nada le sirve a una mujer que sufre violencia denunciar el hecho si después no cuenta con herramientas y recursos que le permitan salir de esa situación. La Justicia es otro ámbito donde las mujeres y disidencias se encuentran desprotegidos. De acuerdo al Observatorio Ahora Que Sí Nos Ven, el 17,5% de las mujeres asesinadas en los últimos cuatro años habían denunciado previamente al victimario, es decir que estas muertes podrían haber sido evitadas si la justicia funcionara correctamente. La salud pública es otra cara de la problemática donde el Estado está ausente: las muertes por aborto clandestino son también femicidios, donde el Estado es responsable por falta de acción. La inexistencia de una ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo deja vulnerables y desprotegides a las mujeres y los cuerpos gestantes.
En el cuarto aniversario de Ni Una Menos, Desde Huracán Feminista exigimos que el Gobierno esté a la altura de las circunstancias: se trata de una emergencia social, los colectivos feministas y les ciudadanes nos encargamos de visibilizarla, le “ponemos el cuerpo”, tejemos redes, nos ayudamos entre nosotres, pero esto no alcanza. El Estado debe garantizar y proteger el derecho a la vida de las mujeres y disidencias. Pónganse a trabajar en serio.