«(…) Hay chicos que están en la panza de una mamá y los adopta otra, y hay otros que están en la panza de una mamá y los adopta la misma»

Los juguetes preferidos de S.

Subiendo las escaleras me espera Tavo, de la pequeña mano de S., para una bienvenida entre sonrisas y timidez. Adentro, justo después de un camino delimitado por camiones, muñecos y libritos, está Vale preparando el mate. Nos sentamos a charlar mientras S., con su mirada chispeante, elige la factura que le llenará la pera de azúcar.

Valeria y Gustavo se conocieron en 2004 en el trabajo. Él dice que ella lo flechó apenas la vio, pero le llevó un año mandarle el primer mensaje luego de que le pasaran su número de teléfono. Después de eso, todo fluyó. Tomaron unas cervezas, descubrieron que tenían muchas cosas en común y se pusieron de novios. Para su futuro, Tavo no pensaba en si quería o no hijos, en cambio Vale tenía por seguro que no deseaba ser madre muy joven. Cuando comenzaron a hablarlo entre ellos, imaginaron dos hijos biológicos y uno adoptivo.

Luego de varios embarazos que no llegaron a término y miles de estudios, incluso con ramas de la medicina que desconocían, decidieron acercarse, sin comentarle a nadie de su entorno, a un lugar que habían encontrado por internet: RUAGA (Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos).

Lo primero fue una charla informativa en la que se les presentó una dificultad, la adopción debía ser monoparental porque ellos solo tenían hecha la unión civil. «Salimos ese día y dijimos ‘primero que nada casémonos’. Dos meses después, lo hicimos y festejamos con un asado en Zona Sur”, rememora Tavo, agregando que nadie de la familia sabía el porqué de la ceremonia, a lo que Vale suma: «no dijimos nada hasta que aceptaron nuestra solicitud y estábamos en lista de espera. En los trabajos sabían por las faltas para las charlas y mi hermana menor porque te piden testigos”, a lo que Tavo agrega «no queríamos la presión de ‘¿y para cuándo el bebé?’ pero en ‘¿cómo va el trámite?’”.

Vale, quien tiene tres sobrinas por parte de la hermana que le sigue, relata: «cuando entramos en lista de espera no sabía si contarles porque son chicas. Cada vez que iba a Banfield a decírselo a mi mamá y mi hermana, las nenas estaban ahí. Un día fui decidida, pensaba ‘hoy les tengo que contar’. En un momento, las dos más chiquitas se habían ido a jugar y por dentro reafirmaba que si la más grande, de 11 años, no entendía algo, encontraría la manera de explicárselo. Todos emocionados luego de la noticia y mi sobrina me pregunta: ‘¿por qué no podés quedar embarazada?’. Le explico que es algo que no es una enfermedad ni nada grave que no me deja» a lo que la sobrina remata con “yo pensaba por qué llora la tía, si adoptar es lo más lindo del mundo». Lo que le siguieron fueron explicaciones de las emociones y procesos por los que estaban pasando “- ¿y ya sabes quién va a ser la madrina?”. Así fue como ese día fue elegida para el flamante puesto que describió en un estado de WhatsApp como lo más lindo que le había pasado en la vida.

Como símbolo de quiebre, una vez adentro del registro, en un acto totalmente atravesado por las emociones, se sentaron en la cama a romper la pila de estudios médicos que se habían hecho hasta el momento.

Mientras hablamos nos custodia un cuadro que dice “Familia”, con fotos fieles a la dulzura y espontaneidad que se vive estando en su casa. Hay una escalera que lleva a lo que podemos imaginar son el cuarto de la pareja y el de S. Este último lo habían pensado como escritorio, lugar para libros y cómics que vendía Tavo por internet.

Vale recuerda: «nosotros vivíamos en un departamento más chiquito, de dos ambientes, acá a la vuelta. Habíamos pensado en la opción de adoptar hermanitos, pero no teníamos el hogar como para recibir a dos niños», eso iban a poner cuando les tocara renovar la intención de adoptar, pero no llegaría a esa instancia.

De cada persona del proceso tienen una foto y hablan de lo importante que fue para ellos. Contrario al imaginario popular, describen su experiencia como acogedora, rápida y amorosa. Tavo remarca: «uno piensa en la burocracia estatal y que todo eso es un lío, descree cuando te dicen que está todo aprobado y que en un mes y medio te van a llamar, pero cumplido el plazo se comunicaron». Ese llamado lo encontró haciendo la cola para la final de la Sudamericana 2015 en la que Huracán acabaría subcampeón. «Todo bien no puede salir, jaja”, recuerda hoy entre risas.

S. juega a arreglar el sillón, mira videos donde se entusiasma cuando aparecen bomberos y hasta me da un beso en el hombro, pero siempre escuchando la historia de cómo se construyó su familia.

Casi un año después, el 20 de diciembre de 2016 los llamaron del juzgado diciendo que había un bebé y les preguntaron si seguían interesados.

-¿Pueden venir?

 -¿Cuándo?

 -Mañana.

En el Juzgado los entrevistaron, al tiempo que les adviertieron que estaban buscando familia para un nene y que en una semana les avisarían si eran ellos o no. El 25 de diciembre, entre brindis y charlas, sus cabezas estaban pensando en qué les podían deparar los últimos días del año.

El 28 el teléfono volvió a sonar.

Tavo rememora parte del anuncio a la familia: «la llamé a mi hermana y le dije, ‘vas a ser tía… MAÑANA'».

Vale describe cómo ella se lo reveló a su familia: «La llamé a mi mamá y, como estaba en la calle haciendo compras, para que no le subiera la presión o se desmayara, le inventé algo y corté. Lé conté a mi hermana y se volvió loca».

Salieron a comprar lo básico de urgencia: pañales y leche. Tavo lo relata al detalle, como si hubiese sucedido ayer: «nosotros teníamos un carrito con huevito que nos había quedado del primer embarazo frustrado. Se lo había encargado a mi hermana en un viaje que hizo a EEUU. Estuvo guardado años en lo de mi viejos y les pregunté si seguía ahí. A S. le duró 15 días porque era grandote».

El 30 de diciembre fueron al juzgado. Entraron en una sala, el juez lo tenía a S. en brazos y los recibió haciendo chistes sobre el parecido del bebé de cinco meses y medio con Tavo. Hicieron una ceremonia con el resto de los empleados, para quienes, entre tantas cosas feas que ven, ése es el momento más lindo y feliz de sus trabajos. Les sacaron innumerable cantidad de fotos que después les pasaron por chat. Los primeros días, ninguno de los tres durmió, todo era muy nuevo y había que adaptarse. Fin de año los encontró solos por recomendación de gente del juzgado para que el bebé no cambiara mucho el ambiente y no se rodeara de gente diferente tan rápidamente. Lo pasaron en el cuarto tratando de asimilar que ahora eran una familia de tres, solo se separaron un rato cuando Gustavo salió a buscar comida a lo de su papás.

A él le dieron la licencia de 15 días, ella tuvo que lucharla un poco más para que le otorgasen los tres meses correspondientes por maternidad. Por ley no se contempla los casos de las adoptantes así que depende del convenio colectivo que tengas la licencia que te otorguen.

Luego de seis meses, en un juicio expeditivo se anexó a la partida de nacimiento de S. una nueva con los nombres de Valeria y Gustavo y les entregaron el nuevo DNI. Con la reforma en 2018 sobre la Ley de Adopción, se sumaron derechos enfocados en la persona adoptada y en la pareja esto reafirma el compromiso de respetar la historia, y así la identidad, de su hijo.

Entre las anécdotas familiares, Valeria recuerda una en especial de su sobrina del medio con la voz quebrada: «una vez le dijo a la mamá que es adoptada, a lo que la mamá le explicó que no, que ella había estado en su panza. Entonces le dijo ‘yo ya sé, mamá, que estuve en tu panza, pero cuando nací vos me adoptaste. Hay chicos que están en la panza de una mamá y los adopta otra, y hay otros que están en la panza de una mamá y los adopta la misma'», abriendo un nuevo paradigma sobre vinculación que me explotó alguna parte del cerebro mientras me llenaba de ternura su razonamiento.

El día está soleado y amerita un paseo. Tavo cuenta que la vez que se decidió a llevar a la cancha a S., que ahora tiene 2 años y 8 meses, se quedó dormido un ratito antes y no quería despertarlo. Sin embargo, no falta mucho para tener revancha, desandar la calle Luna y que padre e hijo compartan aventuras en el Ducó.

Si querés más información sobre adopción podes entrar a https://www.buenosaires.gob.ar/cdnnya/adopcion/cuales-son-los-pasos-para-la-inscripcion

Jornada discapacidad, género y deporte

Charla con Caro de REDI (Red por los derechos de las personas con discapacidad, y picadito con Las Romanas, equipo femenino de fútbol ciego)

Pegaba el sol de la 15hs en la puerta del Polideportivo Parque Patricios. Mientras acomodábamos el mate y las lonas en la cancha, por la puerta principal entraba Dario, el entrenador de las Romanas, con el equipo formando en fila. Unos minutos más tarde llega Caro, compañera de REDI, para contarnos un poquito su experiencia como mujer ciega en el ámbito del deporte. Caro abre el juego ejemplificando algunos de los prejuicios que la personas ciegas enfrentan a diario: “Uno de los mitos que en líneas generales existe en la sociedad es que las personas con discapacidad somos dignas de lastima, que se nos tiene que cuidar más y yo siempre digo: vale el derecho al riesgo. Para nosotros es fundamental asumir estos riesgos. El poder ser competitiva o que te guste correr, hace que puedas manejarte mejor, con más facilidad o  soltura espacialmente, hay un montón de gente con diferentes discapacidades que se maneja con miedo, pero no tiene que ver con ellos, si no  con el entorno, porque crecieron  a lo largo de toda su vida con sobre-protección. (…) Los estereotipos ya dicen que (las personas ciegas) somos más débiles, imagínense como esto se amplifica si somos mujeres y hacemos deporte”.  

En seguida, Las Romanas se suman al debate, “También lo que nos pasa a la mayoría de las mujeres con discapacidad es que las que estamos acá se podría decir que somos ` la elite ´. ” Porque la realidad es que la mayoría de las mujeres no acceden a estos espacios comunitarios e inclusivos. Muchas se quedan como sobre-protegidas en el hogar, hay como mucha resistencia de la familia.

En el deporte, la falta de inclusión está aún más naturalizada, según nos cuenta Caro: “A las personas con discapacidad,  creen que necesitamos más cuidados, que somos más débiles, que nos tienen que sobre proteger, nos cuesta muchísimo mas ingresar al mundo deportivo, ingresar a un club convencional.  Por eso no es muy común o frecuente vernos en el club y de hecho pasa en la mayoría de los clubes convencionales,  que tienen un espacio para la temática de discapacidad donde en lugar de trabajar en actividades comunitarias para poder derribar estos estereotipos, la gestión consiste en dar entradas gratis para que las personas con discapacidad puedan ir al partido de fútbol. Entonces nos volvemos a parar frente a una mirada existencialista, hay  que darle a la persona con discapacidad la posibilidad de entrar gratis a la cancha, pero no se lo incluye. Podrían armar por ejemplo, jornadas de deporte inclusivo o adaptado para que participen todos, pero ni siquiera está la iniciativa de alquilar canchas para que puedan entrenar equipos que integran personas con discapacidad, y ni hablar de actividades mixtas”.

Las “comisiones de inclusión” no están integradas por personas con discapacidad. Lo mismo sucede en el ámbito de las políticas públicas y la gestión privada. Esta evidente falta de representación vuelve difícil-si no imposible lograr la inclusión. En este sentido, Caro considera clave distinguir entre  el proceso de integración y el de inclusión.  La integración implica que la persona con discapacidad tiene que entrar en un sistema ya establecido. Este sistema no va a hacer ningún ajuste para que esa persona se sienta parte, es la persona la que tiene que hacer todos los cambios necesarios para sentirse parte. En cambio, el proceso de inclusión es diferente, en ese espacio se trabaja en derribar o disminuir lo máximo posible todas las barreras que existen para que esa persona pueda sentirse parte. “Las barreras son físicas, comunicacionales o actitudinales. Las barreras físicas tienen que ver con todo lo edilicio, señalización, baños adaptados, rampas, todo lo que tiene que ver con las barreras arquitectónicas. Las barreras comunicacionales  se refieren a la difusión de las actividades del club, si están en la pared las personas con discapacidad no las vemos, si se pasa solo por la radio las personas sordas nunca se va a enterar” nos cuenta.

A medida que la charla avanza, va quedando la sensación de que la falta de información e inclusión se da en casi todos los ámbitos.  En el colegio, las mayoría de las chicas fueron excluidas del deporte, siendo destinadas a rendir trabajos prácticos para nada estimulantes “extrañaba mucho correr, no me dejaban trotar con mis compañeras” nos cuenta May, Cachi agrega que odia el volley porque tuvo que rendir el reglamento de ese deporte tres años seguidos. ¡Qué embole! Las chicas nos cuestan que la falta de inclusión también se siente en la web: la mayoría de las páginas no están correctamente adaptadas para personas con discapacidad. O no son aptas para ser leídas por los traductores, o no están actualizadas. Lo mismo sucede en la mayoría de los cajeros, al no estar actualizados, no son seguros para una persona ciega. Pero más importante aún: en el Hospital Santa Lucía, de la Ciudad de Buenos Aires, un Hospital especialista en oftalmología, los turnos se visualizan en una pantalla ¡Qué útil! Cerrando el debate (tenía que arrancar el partidito) hablamos sobre las expresiones que usualmente usamos y no son correctas: “necesidades especiales”, “capacidades diferentes”, “no vidente”. Se trata de personas con discapacidad, a las personas con discapacidad visual se les dice ciegos, pero nadie quiere usar esa palabra porque muchas veces es utilizada como insulto.

Ya eran las cuatro así que el DT Dario y las Romanas nos explicaron las reglas del fútbol ciego.  Nosotras, que siempre nos supimos perdedoras, tratamos de entender algo viéndolas arrancar primero a jugar entre ellas. Tres contra tres, dos arqueras, guías atrás de los arcos y en los laterales y Darío como árbitro (también guía). La pelota tiene un sistema de sonido para que la encuentren y hay que decir “voy” cuando estás yendo a buscarla, para no chocarte con otra compañera. Las arqueras ven y tienen que guiar a la defensa.  A mi me tocó atajar al principio en uno de los equipos, entonces pude aprender un poquito mejor las reglas del juego, lo cual no sirvió de nada al momento de ponernos las vendas y empezar a jugar. Qué difícil. Moverse sin ver, escuchar una pelota y saber para dónde ir, entender indicaciones, distinguir voces, qué difícil jugar al fútbol de esa forma. Casi tan difícil como vivir en una sociedad que no está preparada para incluirte.

Obviamente  perdimos. Por lo menos dos o tres a cero, después de llevarnos esta experiencia gigante.  Fue una hermosa jornada, ¡gracias Caro y Romanas!

Marirró Varela: «Hoy el fútbol también es cosa de mujeres”

En esta nota hablamos con la reconocida periodista María Rosa Varela, una de las mujeres con más trayectoria en el medio, quien nos cuenta la maravillosa experiencia de haber sido parte de eventos deportivos verdaderamente prestigiosos como 4 mundiales, 2 JJ. OO, 4 Copas América, Copa Libertadores y hasta ¡Fórmula 1! Sus sensaciones con la profesionalización del fútbol femenino, la relación entre periodistas hombres y mujeres, y su sello personal sobre cómo fue transitar su carrera a lo largo del tiempo.


Marirro, presente en el último mundial FIFA, Rusia 2018.

¿Qué te llevó a ser periodista?

Siempre quise involucrarme con el deporte, a pesar de que tuve un frustrado comienzo por el hecho de que iba a rendir un examen de ingreso en el INEF (Instituto Nacional de Educación Física) y no pude por una lesión, si no hubiese sido profesora nacional de Educación Física. Después me metí en un profesorado de gimnasia. También soy óptica técnica, ya que en ese momento no podía inscribirme nuevamente para dar el examen porque ya estaba cancelado el tiempo. Fue una frustración para mí no poder hacer el Profesorado. En cuanto al periodismo, estuve trabajando en prensa del Club Atlético Huracán durante bastante tiempo. En ese momento no existían las redes ni la tecnología; todo era a pulmón y realmente me sentí muy gratificada con lo que estaba haciendo. Conocí periodistas importantes que hoy trascienden en los medios y el contacto con la prensa siempre me gustó, poder colaborar. A través de eso, se generó mi confianza para estudiar periodismo deportivo. Después de recibirme, trabajé en un programa partidario de River durante muchos años, un programa propio en el cual conocí mucha gente y me abrió muchas puertas dentro del fútbol. Pero a su vez, el que me abrió la puerta para que comience a trabajar fue alguien de Huracán, para trabajar para Mendoza (Radio Nihuil). Han pasado los años y sigo estando muy bien con ellos como corresponsal desde Buenos Aires; y tuve la posibilidad de hacer muchas cosas que ya les contaré.

¿Cómo fue la experiencia de cubrir cuatro Mundiales?

Realmente no me lo imaginé en mi carrera, la verdad que no conozco ninguna mujer, por lo menos en el fútbol argentino, que haya cubierto cuatro mundiales. Tengo conocimiento de que no ha sido así, me considero una privilegiada. Son mundiales no continuos: estuve en Francia 1998, Alemania 2006, Brasil 2014 y el año pasado Rusia 2018 estableciendo un panorama, no solamente del fútbol en general, sino del mundo muy ambiguo. Porque una cosa es lo que uno se imagina y otra cosa es lo que es, con países que nos quedan distantes, como en su momento Alemania, que no es un lugar que uno pueda habitualmente visitar, a no ser que tenga familiares. El hecho de conocer Rusia me impactó, a nivel periodístico trasciende todo. Que una mujer, o cualquiera como periodista, tenga esa posibilidad me da a mi un orgullo tremendo, orgullo de haberlo realizado, de haberlo conseguido. Quizás la gente dice “bueno, te enviaron y ya”, pero a todo esto viene una lucha titánica de egos, de competir con el hombre para conseguir un lugar. Por haber logrado esa posibilidad, me considero muy beneficiosa con eso y muy agradecida también al medio. Soy una agradecida de la vida y de la profesión que tengo.

¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?

Conocer gente muy dispar, no solamente en su forma de ser, que todos somos distintos, aprender de colegas, aprender de los protagonistas que son los entrenadores, los jugadores, los cuerpos técnicos, los profes, uno los va escuchando y va aprendiendo todos los días. Nunca dejas de aprender en absolutamente nada. Y menos en esto porque aparecen valores desde todo punto de vista que te dejan enseñanzas a cada paso que uno va dando. El poder charlar con entrenadores de jerarquía, como Marcelo Gallardo (DT de River Plate) que hoy es uno de los entrenadores más capacitados que tiene nuestro fútbol. Tener la posibilidad de entrevistarlo, de un diálogo. En el caso mío, a Gallardo lo conozco desde su época de jugador, lo trate como jugador, vi su crecimiento como técnico y hoy trabajando con él veo que ha trascendido y ha ganado tanto que lo considero uno de los referentes del fútbol, que uno sigue aprendiendo a pesar de ser una persona joven. Es el hombre que todos dicen para ser el entrenador de la Selección Nacional y me parece que merecería ese lugar. Mi profesión me da la posibilidad de conocer gente, conocer otras ideas, aprender todos los días, de viajar, porque he conocido muchísimos países mas allá de los cuatro mundiales, y me da la posibilidad de cultivarme. Y eso, la verdad, no lo cambio por nada.

¿Cómo ves el rol de la mujer dentro del fútbol y del periodismo?

El rol de la mujer en el fútbol ahora va creciendo, cuando empecé yo me acuerdo de que la que estaba, y que fue mi referente porque la vi trabajar y seguí intensamente los últimos pasos de su carrera, fue Eglis Giovanelli, una mujer que iba a todos los entrenamientos, en ese momento se podía meter en los vestuarios y ella iba para todos lados. Yo soy un poco el reflejo de Eglis, en el sentido de metida jajaja. Pero bueno, ahora no es igual. Hay reglas, hay pautas, hay una sala previa al vestuario en dónde los periodistas esperan, una zona mixta. Pero trato de meterme, buscar, indagar, estar y conseguir, no primicias porque no me lo requiere el medio, pero sí una entrevista. Me vuelvo loca cuando cuesta, y mucho, pero es un poco el sacrificio que hay que hacer para conseguir algo que tanto se desea. La verdad que lo veo bien en tanto y en cuanto las mujeres que desean ser o son periodistas deportivas realmente lo sean por vocación, por pasión, porque esto sin pasión no sirve. Para mi la pasión es la primera palabra. Si lo haces con pasión, seguro te lo van a valorar más. Quizás no tenga el máximo conocimiento de los temas, pero cuando demuestre que quiere llegar o alcanzar objetivos, la mujer tiene que hacerse valer como lo esta haciendo por todos los medios y la verdad me parece muy importante, que en todos los ámbitos y en el periodismo deportivo la mujer se involucre. Hay que tratar e intentar conseguir lo que uno tanto busca.

¿Qué sentiste al escribir para Pelota de Papel 3, sabiendo que esta edición de la serie está escrita, prologada y dibujada enteramente por mujeres?

Para mí, Pelota de Papel 3 es un descubrimiento reciente porque me llamaron para involucrarme, para ser partícipe de un libro realizado por todas mujeres, con cuentos de mujeres futbolistas, con prólogos de mujeres periodistas y jugadoras. También ilustraciones hechas por mujeres. Creo que va a ser una revelación, ya que los dos anteriores también lo fueron. Pero esta tercera edición, por el momento en el que se publica, realmente va a tener una repercusión muy grande. Se presentó en el Teatro Astral y se va a ir presentando en el interior, como por ejemplo en Rosario, la cuna de la cultura. Para mí, es algo diferente, yo hago radio, televisión; y tener la posibilidad de escribir te abre otro panorama. Quizás no es lo mío, porque reconozco mis debilidades, pero siento una emoción personal por estar dentro de este libro. Fue una satisfacción muy grande y ojalá sigamos para adelante con Pelota de Papel o con lo que sea que realmente nos de esta alegría enorme.


La periodista posa con el libro Pelota de Papel 3, para el cual escribió un prólogo.

Para vos: ¿el fútbol femenino debe ser profesional? ¿Por qué?

Sí, debe ser profesional y va a ser profesional porque lo esta pidiendo a gritos no solamente la FIFA desde hace muchísimo tiempo, sino todo el mundo del fútbol. Debe haber igualdad en todas las profesiones y no sólo en el fútbol, entre el hombre y la mujer. Hoy el fútbol también es cosa de mujeres. No es solamente cosa de hombres. Siento que con la profesionalización del fútbol femenino se van a dejar de lado muchas situaciones de violencia hacia la mujer que lamentablemente se han ido generando en los últimos tiempos, porque el generar discrepancias entre hombres y mujeres se ha ido acrecentando a lo largo del tiempo. Con la violencia verbal, las diferencias se hacen en el trato, adentro de una cancha, que digan “¿cómo van a jugar mujeres?. Creo que esto con el tiempo va a ir desapareciendo y nos sentiremos más fortalecidas como corresponde, por una igualdad verdadera entre mujeres y hombres.

En tu criterio: ¿cómo debería ser la cobertura del fútbol femenino? ¿Por mujeres, hombres o ambos?

En mi criterio, la cobertura del fútbol femenino para inculcar justamente el lugar que se le da a la mujer, en un principio tendría que ser realizado todo por mujeres. Pero, por ejemplo, hay muy pocas relatoras/locutoras como Laura Corriale. Esa plaza debe ampliarse para que una mujer relate, y desde la relatora, la comentarista, la vestuarista, los cuerpos técnicos, todas deberían ser mujeres para que se den cuenta que podemos hacer todo eso, que es un territorio que nos corresponde. También podría ser mixto, siempre y cuando la prioridad este del lado de la mujer, y que prevalezcan mas mujeres que hombres. Yo no los excluyo, de ninguna manera, porque eso hicieron ellos con nosotras, y bienvenida sea la inclusión.

¿Cómo te tratan tus pares masculinos? ¿Te sentís incluida/respetada por ellos al ejercer tu trabajo?

Actualmente me siento incluida por ellos, como también en muchas otras ocasiones no lo sentí. Pero fue al principio, no tengo ningún problema. Lo que siento es que algunos hombres sienten celos o envidia porque saben que podemos hacer el trabajo de igual forma, y tratan de ver que pueden hacer para revertir la situación. Y no pueden hacer nada más que tratar de ser buenos profesionales, acá no es un tema de elección de género. Hay que hacer las cosas bien desde ambos lugares. Lo que sienten es que ya no tienen el lugar de privilegio que tenían antes, y que entreviste una mujer les genera a los protagonistas quizás un tono más simpático, mas cordial, más ameno y se sienten mejor. Es por eso, que muchos hombres importantes se sienten más cómodos al ser entrevistados por mujeres.

¿Alguna vez te sentiste discriminada en el ámbito laboral por ser mujer?

He tenido encuentros que quizás no me han hecho sentir bien, por discrepar en algún concepto. Y al verme mujer, quizás sentían que no sabía nada o que no estaba hablando de algo correcto. Y siempre he salido airosa, no he tenido mayores problemas. Tuve una vez, un encuentro con Ramón Díaz, por una filmación que hice con respecto a un jugador, que no jugaba porque él no lo veía bien, no lo tenía en cuenta. Y hubo una desmentida de parte de él, el jugador dejó de ser parte de River en su momento. El ex DT millonario me trató de mentirosa, pero después, con el tiempo, se limó esa aspereza, ese distanciamiento y no tuve ningún problema ya que me parece un gran entrenador al cual respeto como a tantos otros. Más allá de la distancia que toman algunos, la verdad que siempre me trataron de la mejor manera.

¿Cuáles fueron tus sensaciones al presenciar en AFA el anuncio de la profesionalización del Fútbol Femenino?

Creo que sienta un precedente para el deporte argentino en general, porque todas las disciplinas están participando mujeres a nivel amateur, y la profesionalización del fútbol femenino genera un gran antecedente, sentar las bases, sumando la Copa Federal que va a abarcar a todo el país, se va a lanzar a partir de fin de año, con contratos para las mujeres que va a ser algo histórico. Que una mujer firme un contrato profesional en el fútbol femenino será otro día de gloria. Mi sensación en la presentación fue lo que yo viví allá por el 2002 que no teníamos ese respaldo, creímos que lo íbamos a conseguir y no lo tuvimos. A través de la televisación del fútbol femenino y el canal Siempre Mujer, que con la producción de Daniel Wenstein, con el manejo organizativo de Eglis Giovanelli, con la conducción del fútbol femenino para este canal Siempre Mujer, que lo hicimos también Sergio Goicoechea, su conductor. Soñábamos con que el fútbol femenino sea profesional a partir de ese momento, pensamos que iba a crecer y no se dio, no hubo apoyo, estaba visto desde otra óptica. Por eso pregunté en la conferencia a AFA y a Futbolistas Argentinos Agremiados qué es lo que iban a hacer, a generar para contagiar la pasión, que demuestran en el fútbol masculino que esta tan arraigado en la piel de todos los argentinos. Esperemos que, con la ayuda, con los sponsors, el gremio, la AFA y todas nosotras, el fútbol femenino crezca a pasos agigantados en la Argentina. Hay un mundial por delante, que no debe ser el primer objetivo, sino oficializar la profesionalización. Estoy muy feliz y contenta, me encantó ver la AFA, que habitualmente esta llena de hombres, en esta oportunidad llena de mujeres. Para mi fue un placer y un orgullo poder estar ahí.

¿Qué mensaje le darías a las chicas que están empezando en el mundo del periodismo?

Mi mensaje es que sean auténticas, que el periodismo deportivo puede ser una fuente de trabajo importante más allá de que este es un país dónde lamentablemente cada vez se ven con menos posibilidades esas fuentes. Pero en algunos ámbitos se pueden generar muchísimas fuentes de trabajo como con la profesionalización del fútbol femenino, para que la mujer este incluida y se haga un lugar y un camino en la profesión. Ya que el fútbol masculino está acaparado con muchos, quizás en el femenino se pueda encontrar un buen lugar para desarrollar el trabajo. Con honestidad, con capacidad, con conocimientos, son todos atributos que, de a poco, se van consiguiendo. Lo primero es la preparación, juntarse con gente que te de buenos consejos, porque no todo el mundo te quiere ver arriba, es todo tan competitivo… algunos te dan consejos para que tu camino sea largo y duradero, y otros para que te choques contra la pared.

“Norita es feminista y siempre nos mostró cómo ir un poco más allá, reclamando lo que es justo y lo que es nuestro” Vanina, jugadora de Norita Fútbol Club.

Huracán Feminista se comunicó con Vanina, quien forma parte de Norita Fútbol Club, un equipo que viene a reivindicar la lucha por los derechos humanos y la lucha de las mujeres.

Vanina y sus compañeras se conocieron militando para Nuevo Encuentro. Al principio empezaron jugando amistosos cada tanto, y luego formalizaron para poder participar de un torneo. “El nombre del equipo lo propuso una de nuestras compañeras, Tami, a modo de reivindicación” nos cuenta. “Para nosotras es importantísima la lucha por los derechos humanos que encabezan las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Norita para nosotras es un ejemplo de militancia y siempre aprendemos de ella.” Las chicas optaron por armar un equipo de fútbol feminista porque creen que el deporte en general, y el fútbol en particular, no fueron pensados para las mujeres. Consideran que el hecho de juntarse a jugar una vez por semana y ocupar las canchas es una manera de romper con lo establecido. “Norita es feminista y siempre nos mostró cómo ir un poco más allá, reclamando lo que es justo y lo que es nuestro.” Por eso la eligieron y optaron por llevar una frase suya en la camiseta: “ser feminista es una cosa bárbara”.

Norita, al enterarse de la existencia del equipo, se contactó con ellas para invitarlas a un asado en su casa, al cual también asistieron Betty García, pionera del fútbol femenino, y Mónica Santino, entrenadora en la Villa 31. “Estuvimos toda la tarde con nuestras referentes, no podíamos más de la emoción” nos cuenta felizmente Vanina. Aprovecharon el encuentro para transmitirle a la Madre de Plaza de Mayo su admiración y regalarle su camiseta, pero su relación no quedó ahí. Este año, el equipo participó en un torneo de verano al cual Norita asistió y formó parte de su hinchada.
Actualmente entrenan todos los martes, junto con su entrenadora Juliana y su DT Betty García. Teniendo a Betty, las chicas conocen de cerca la historia de la lucha por el fútbol femenino profesional: “Ellas fueron a jugar un mundial a México, en el ’71, cuando a las mujeres no les daban ni botines para entrar a la cancha. Con esto me refiero a que el fútbol femenino no se inició ayer, sino que tiene una historia y que esa historia fue invisibilizada como muchas otras”. En cuanto a la profesionalización anunciada recientemente, lo consideran un avance y un logro respecto a la lucha colectiva que se viene dando desde hace años. Entienden que es importante que la AFA destine presupuesto y dé contratos laborales a algunas jugadoras, pero sienten que en la práctica va a ser insuficiente porque hay varios aspectos que no están regulados. Vanina asegura que desde su lugar de militantes y futbolistas van a seguir acompañando el reclamo para mejorar las condiciones iniciales de profesionalización. “No fue magia y no fue Tapia tampoco, sino el resultado de la organización de un montón de mujeres peleando por sus derechos”. También afirma que seguirán trabajando por el avance de un fútbol femenino y disidente, incluso disputando los espacios de poder que correspondan: “Nos parece que debería haber mujeres ocupando dirigencias de nuestro fútbol, porque nosotras tenemos que estar ahí pensando y discutiendo qué tipo de fútbol queremos y en qué condiciones.”
Este año el equipo va a estar participando en la liga “Nosotras Jugamos”, una liga de fútbol inclusiva, con perspectiva de género que entiende al deporte como un derecho y como una estrategia de empoderamiento colectivo. “Se creó justamente para garantizar el acceso de las mujeres al fútbol, para que cada vez seamos más en las canchas”. Además del torneo largo, esa misma liga suele organizar torneos relámpago, talleres sobre salud sexual y consejerías sobre aborto. “Nos pueden escribir al Instagram que es Norita Futbol Club (@noritafutbolclub), por ahí nos llegan varias chicas que se van sumando de a poco”.

24 de marzo

Existen identidades individuales y colectivas. Y también existen identidades individuales que casi sin que lo notemos se vuelven colectivas de a poco hasta que ya no cabe imaginarse esa identidad sin las pluralidades que la componen.
Así fue como en el transcurso de la mañana del 24 de marzo, cada una de nosotras partió desde su identidad individual para encontrarnos colectivamente en lo que nos une como quemeras y feministas. Y después de eso, extendimos voces, manos y pies hacia otras identidades futbolísticas y políticas, encontrándonos en el lugar que más colectivos nos vuelve: la calle. En la fecha que más difumina nuestras multiplicidades en una identidad que nos reúne por encima de ellas: el grito contra quienes quisieron que fuéramos individuales, que sólo nos expresara el silencio y el miedo, que lo colectivo se transformara en algo fantasmagórico, incapaz de ser ni de decir ni de hacer.
Este 24 de marzo, en conversaciones y cantos, entre lágrimas y puños decididos, con las piernas cansadas y los brazos en alto, nos encontró retomando la lucha de todos ellos, los que no se resignaron y se rebelaron. Nos encontró abrazando la lucha de todas ellas, las que transformaron la tristeza y la desesperación en pañuelos blancos inundados de organización y reacción. Nos encontró reafirmando la lucha de todes nosotres, les que somos más conscientes que nunca de que esta fuerza colectiva no se negocia ni se disuelve. De que la Memoria, la Verdad y la Justicia son para siempre. De que la identidad no nos la quitan Nunca Más.

Adriana Garnier: “Todo lo que soy hoy es parte de mi identidad. Mi pasado, tal cual como fue, mi presente y futuro”.

El lunes 4 de diciembre no fue un día más en la vida de Adriana. Esa fue la fecha en la que se reencontró con su identidad: se enteró de que nació en cautiverio, en el penal de Magdalena y que sus padres son Violeta Ortolani y Edgardo Garnier, quienes fueron desaparecidos en la última dictadura cívico militar.
En esta nota ella, que transmite amor con sólo leerla, nos cuenta cómo empezó a sospechar sobre sus orígenes, y cómo transcurrió su vida a lo largo de los años.
A sus 40, Adriana pudo conocer a los suyos. Descubrió que además de su familia de crianza tenía primos, tíos y muchos parientes de su familia biológica. Pero había alguien muy especial que la esperó y la buscó durante todo este tiempo: su abuela paterna, Blanca Díaz de Garnier, de 86 años. La nieta recuperada número 126, se emociona al recordar el anuncio de Manuel Goncalves que cambió su historia. No es para menos. Pudo conocer la verdad y llenar los casilleros vacíos de su vida a los que no le encontraba respuesta.

¿Cómo era tu vida antes de comunicarte con Abuelas? ¿Cuándo comenzaste a sospechar que podías ser hija de desaparecidos?

Mi infancia fue feliz en el barrio de Monserrat, cerca del centro de Buenos Aires. Me sentí cómoda con ellos y en el hogar. Solo que siempre sentí que algo no estaba bien. Con el tiempo se fue acentuando esa sensación. Como un vacío interno que no entendía bien qué era.
No se enseñaba esa etapa de nuestra historia en la escuela. No tenía casi nada de idea de lo que había pasado. Ello a pesar de no haber crecido en dictadura, sino en democracia. Ya que tenía cinco años cuando la dictadura terminó. Y lo poco que sabía me lo contó mi papá de crianza, con el que vi “La República Perdida” – un documental que abarcaba mucho de la historia argentina.
Comencé a sospechar recién a mis 38 años, después de fallecidos mis padres de crianza, cuando pregunté a mi tía si era adoptada. Había cosas que me hacían pensar eso, aunque yo pensaba que eran fantasías mías, pero me quería sacar la duda. Duda que, después de morir ellos, se fue acentuando por algunos detalles aislados que fui juntando. Ahí es cuando mi tía de crianza se animó a decirme que era adoptada, que me fueron a buscar a una clínica de Wilde – Pcia. de Buenos Aires.

¿Cómo fue enterarte de la existencia de tus papás biológicos? ¿Qué sentiste al ir reconstruyendo la historia y personalidades de tus padres? ¿Te ves reflejada en algunas de las características de Violeta y Edgardo?

La primera sensación cuando me enteré de que había sido adoptada fue que se me derrumbaba todo. La segunda fue que siempre lo supe. Sentí como si algo se empezara a acomodar. La sensación fue muy increíble. Estaba súper nerviosa y todos estábamos medio en shock, pero desbordados de felicidad. Imaginate que me estuvieron buscando por 40 años.
Mis papás verdaderos estaban muy enamorados y se casaron en la ciudad de Bolivar. Fueron militantes de la agrupación Montoneros contraria a la Dictadura. También fueron estudiantes de Ingeniería. Mi mamá fue secuestrada cuando volvía de hacer las compras. Estaba embarazada de mí de ocho meses. Mi papá, en la desesperación de no encontrar a mi mamá, se entregó. Previamente, alguien le dijo que yo había nacido y que era una nena. Él se despidió de todos diciendo: ‘Me voy a buscar a mi hija’. Cuando me enteré quedé muy triste por mucho tiempo. Quizás siempre voy a tener esa tristeza de pensar que, si no se entregaba hoy lo hubiera conocido. Pero no puedo hacer nada para cambiar lo sucedido.
Me veo reflejada en lo físico, tengo cosas de los dos. En mi amor por los perros, a mi viejo que era fanático de ellos. Y en lo “varonera” y extrovertida, a mi vieja. Y a los dos en odiar la injusticia, el egoísmo y la desidia.

¿Siempre fuiste hincha del Globo?

Hubo un tiempo en que no. En un momento me había hecho hincha de Independiente porque me había peleado con mi papá de crianza. Rebeldia de la adolescencia. Después se me pasó jaja. ¡Lo loco es que, al recuperar mi identidad, me enteré de que mi papá Edgardo era hincha del Rojo! Tenia un osito de ese cuadro que me había regalado mi mamá de crianza en esas épocas de rebeldía. Decidí regalárselo a mi tio abuelo Mario, hermano de mi querida abuela, que es fana del Rojo. Cambié de identidad, pero no de corazón jaja.

¿Cómo tomaste la decisión de comunicarte con Abuelas?

Un sábado a la noche, mi tía me confesó que era adoptada y que sospechaba que podía ser hija de desaparecidos por el año en que nací, pero no lo sabía. Inmediatamente después, es decir ese lunes, me acerqué a Abuelas acompañada con mis primas de crianza, hijas de mi Tía Nelly.

¿Crees que es importante que los clubes sociales y deportivos se involucren en la defensa de los Derechos Humanos?

Creo que es muy importante que los clubes participen en materia de Derechos Humanos, porque pueden llegar a través del deporte a cantidades masivas de gente y realizar numerosos aportes sociales. Como, por ejemplo, ser contenedor social de chicos potencialmente vulnerables por las condiciones socioeconómicas de donde viven. Y por supuesto, para desarrollar políticas contra la violencia de género y colaborar en la lucha feminista.

¿Hoy por hoy, qué cosas crees que son parte de tu identidad?

Todo lo que soy hoy es parte de mi identidad. Mi pasado, tal cual como fue, mi presente y futuro. Con el descubrimiento, se completó esa enorme parte de mi identidad que faltaba.

¿Qué sentiste al enterarte que tenías una Abuela? ¿Cómo fue ese abrazo con alguien que te buscó durante toda su vida?

Fue muy lindo, pero tan raro que no fue lo espectacular que pareciera. Mi relación con la Abuela fue de menor a mayor. Al principio ella no entendía nada, estaba como en shock. Hoy ya siento que nos conocemos de toda la vida.

¿Qué significado tiene el 24 de marzo para vos?

Es el día en que se recuerda el golpe cívico militar más sangriento y cruel de nuestra historia. Me atrevo a decir, la peor y más oscura época que sufrió nuestra patria, pero yo todos los días llevo esa realidad presente.

Las paredes de la Plaza Luna le dan la bienvenida a Adriana, quién reconstruyó su historia gracias a la lucha incansable de las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo por restituir identidades. Cada vez que, de camino a la cancha leamos “Bienvenida Nieta 126”, van a estar presentes Violeta, Edgardo y los 30.000 detenidos y desaparecidos en dictadura.
No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos.

Treinta mil compañeras y compañeros detenidos desaparecidos ¡Presentes!

La Virgen Cabeza de Gabriela Cabezón Cámara

En un futuro no muy lejano, que política y económicamente podría ser presente, Qüity entra a la villa para hacer una nota periodística y sale (o mejor dicho la sacan a tiros) enamorada de Cleopatra, travesti fundadora de una religión que tiene un poco de católica pero también mucho de necesidades inmediatas, respuestas sin vueltas y no demasiada ortodoxia. Guiada por las palabras de la Virgen, no autopercibida Cabeza pero nombrada así por devotos y detractores, Cleopatra dirige la organización de la villa a través de una espiritualidad travesti, construida a la medida de quienes la necesitan y no quienes la hacen necesitar. La precariedad sigue existiendo pero sostenida por redes de cooperación que unifican y le dan un sentido. La historia transcurre entre rezos y cumbia, arte y destrucción, fanatismo y escepticismo, realidad y tintes de un realismo mágico grotesco que está ahí para volver cercano el relato.

Gabriela Cabezón Cámara nos escribe un libro con un ritmo propio que combina la prosa poética de Qüity con el estallido verborrágico de Cleopatra, sucediéndose uno tras otro sin chocar o haciendo del roce un argumento literario. Podríamos definirla como una historia de amor disfrazada de acción política, o también como una acción política disfrazada de historia de amor, aunque la línea entre esos dos conceptos sea difusa y la virgen, una excusa para conectarlas.

La Virgen Cabeza me llegó de la forma que más les da vida a los libros: recomendado, prestado por una amiga y con señales a la vista de lecturas previas. Se dejó leer de a puchitos haciendo compañía en el transporte público, pero también puede seducir para empezarlo y terminarlo en una sola noche. Ahora es mi turno de prolongar la cadena. Recomiendo La Virgen Cabeza porque, más allá de sus matices, del posicionamiento político y social que subyace y de su invitación a que si quien lee necesita conclusiones las saque por su cuenta, por todo eso, no me dejó indiferente.

«Necesitamos un cambio cultural y de paradigma donde la sociedad entienda que somos trabajadoras» Maca Sánchez

A la espera de un presunto anuncio sobre la profesionalización del fútbol femenino, hablamos con una de sus grandes referentes para conocer el estado actual del mismo y su historia dentro de este deporte del que tanto se habla en los últimos días y ¡por fin! llegó a la agenda de la Asociación del Fútbol Argentino.

Macarena Sánchez se convirtió en una de las voces más importantes de una revolución que lucha día a día por un fútbol feminista, disidente y profesional. En esta nota hablamos con la delantera santafesina de 27 años que, tras ser desafectada de la UAI Urquiza, inició una demanda histórica en contra de su ex club y la Asociación del Fútbol Argentino para que le reconozcan el vínculo laboral que mantuvo durante años y, sobre todo, para darle fin al amateurismo del fútbol femenino en la Argentina.

Ella se inició en la Universidad Nacional del Litoral, para luego llegar al Club Atlético Colón de Santa Fe. También conformó el plantel de Logia Fútbol Club. Su último equipo fue la UAI Urquiza con quien salió campeona en 3 oportunidades del torneo local y logró la medalla de bronce en la Copa Libertadores 2015. Dicho club fue quien, en pleno campeonato, le comunicó que no la iba a tener en cuenta y le quitó la posibilidad de ejercer su profesión por, al menos, los próximos seis meses.

¿Hace cuánto jugás al fútbol? ¿Qué te llevó a practicar este deporte?
¿Tenés algún ídolo/a?

Juego al futbol desde hace 20 años aproximadamente y se dio de una forma natural, simplemente me divertía más jugar con una pelota que con una muñeca. A medida que fueron pasando los años me fue apasionando más y nunca dejé de jugarlo. Mi idola es Florencia Bonsegundo, jugadora de la Selección Argentina y del Huelva (España).

¿Siempre tuviste el apoyo de tu entorno?
Mi entorno siempre me apoyó y me empujó a lograr lo que yo deseaba. Nunca me pusieron palos en la rueda, al contrario, siempre me dieron palabras de aliento y contención para que pueda cumplir mis sueños.

¿Por qué decidiste venirte a Buenos Aires? ¿Cómo conviven tu carrera universitaria con tu carrera futbolística?
Decidí venir a jugar acá porque el nivel es mejor que en el interior del país. Este torneo es el único que depende de la AFA y es el que da un cupo para la Copa Libertadores. Vine en búsqueda de un mejor nivel futbolístico.
Curso de noche, de 19 hs a 23 todos los días. La verdad es agotador pero me gusta mucho la carrera de Trabajo Social. Intento no descuidar ninguna actividad pero a veces resulta imposible. No puedo poner cuerpo y mente 100% en una sola cosa, tengo que organizar mis días para que afecte lo menos posible a las 3 actividades: trabajo, fútbol y estudio.

¿Cuáles son las frases que más escuchaste cuando decidiste dedicarte a esto?
“El fútbol es cosa de hombres”; “No vas a llegar a nada si jugas al fútbol”; “Sos una machona”; “No entendés nada de fútbol”.

Sabiendo que es un ámbito machista, ¿recordás algún episodio donde te hayan discriminado por ser mujer?
Muchísimos. Diariamente estamos expuestas a estas discriminaciones. No tener ropa, no tener canchas, no contar con materiales adecuados, no tener obra social, no ser tomadas como trabajadoras mientras los hombres sí cuentan con todo eso. Todo eso es discriminación.

¿Creés que hay un estereotipo creado alrededor de la jugadora de fútbol?
Sí, creo que hay varios estereotipos creados en torno a la jugadora de fútbol. Por un lado, el estereotipo de “cuerpo perfecto” creado por los medios de comunicación, y por otro lado, el estereotipo de “machona” creado por gran parte de la sociedad.

¿Qué opinás de las diversas agrupaciones feministas que están surgiendo en los clubes del fútbol argentino?
Opino que son completamente necesarias para lograr igualdad y equidad dentro de los clubes donde se observa y se vive mucho machismo. Celebro que estén surgiendo estas iniciativas y espero se sigan sumando porque son fundamentales las voces feministas dentro de las instituciones.

¿Cuál es tu evaluación u opinión del fútbol femenino en nuestro país? ¿Por qué crees que es menospreciado por los hombres?
Necesitamos un cambio cultural y de paradigma, donde la sociedad entienda que somos trabajadoras y que hacemos exactamente lo mismo que hacen los hombres jugadores de fútbol. De hecho, hacemos triple esfuerzo ya que no podemos vivir del fútbol y tenemos que trabajar para poder mantenernos. Creo que vivimos un desprecio que va asociado al ambiente misógino, machista y patriarcal en el cual nos movemos.

¿Cuáles son las excusas que dan los clubes para no invertir y/o profesionalizar el fútbol femenino?
La excusa es siempre económica. Pero hay que entender que para que una actividad sea rentable tienen que invertir en ello. Tener un proyecto serio a largo plazo, donde intervengan sponsors, televisión, etc. Por otro lado, hay muchísimas categorías del fútbol argentino que son profesionales y así y todo dan pérdida en todos los balances anuales. Entonces, la realidad indica que esto no es una cuestión económica, sino de género.

¿Cómo sigue tu situación con la UAI Urquiza?
Me desvincularon a mitad de torneo y eso impidió que pueda trabajar para otro club. Tengo que esperar hasta mitad de año para poder estar en otra institución deportiva. Inicie, junto con mi grupo de abogadas, una intimación al Club UAI Urquiza y a la AFA para que se regularice mi situación laboral por el despido existente, y para ser reconocida como jugadora profesional. Esto, en un futuro, abriría las puertas para que todas las jugadoras de futbol seamos reconocidas como trabajadoras. En este momento estamos en el segundo paso, que es la conciliación obligatoria. En caso de no llegar a ningún acuerdo ni solución con la AFA y con el club, se iniciará la demanda.

#8M

Otro año de multitudinaria convocatoria tuvo el paro general feminista. Pasada la digestión de un almuerzo comido a las apuradas por la ansiedad nos concentramos en el Congreso. El ambiente se empezó a llenar de abrazos, carteles, glitter, charlas con nuestras compañeras de la Coord. DDHH del Fútbol, pañuelos verdes y gritos ardientes contra el patriarcado.
Los primeros pasos se dieron entrada la tarde por Av. Rivadavia con un ritmo de 60 en hora pico contradiciendo las ganas de encontrarnos con una parte de la colectiva estaba esperándonos sobre 9 de Julio. Las cuadras parecían eternas y la emoción de juntarnos se hizo notar. Enseguida empezamos a atar nuestra bandera y la levantamos en alto, como el feminismo en estos días. Se creó un clímax lleno de aplausos, sonrisas, orgullo, emoción (mucha) de marchar, ver lo mucho que crecimos y creamos.
Con nuestro emblema izado, las remeras que estrenamos nos identificaban y los cantos improvisados partimos hacia Plaza de Mayo. La gente nos veía pasar y se les escapa un “AGUANTE HURACAN!”, “VAMOS QUEMERAS” y se nos inflaba el pecho de orgullo.
Porque qué más lindo que salir a luchar con los colores de tus amores.

#19F

Traspolamos un grupo de quemeras en un ritual de camisetas, saludos y charlas de Caseros y Luna a Av. De Mayo y Lima para este #19F con su pañuelazo por el “Día de la acción verde”. Algo que ya es común a cualquier reunión es abrir la mochila y sacar algo pensado para el momento. Fue así que entre cierres aparecieron listas de datos, glitter, agua, casacas y demás. Con paso firme y feliz de habernos encontrado en la vida emprendimos camino al Congreso, sólo siendo interrumpidas por algún pedido de foto al que accedimos con una pose que parecía ensayada como si fuéramos las Spice Girls. «Aguante El Globo», un vendedor ambulante nos mostraba su tatuaje de San Lorenzo, hinchas de Huracán que nos pedían el contacto de la colectiva se iban acercando hasta llegar al punto de concentración. Desatados torpemente los pañuelos de las mochilas, pelo o muñeca para alzarlos extendidos por ambas manos, ese gesto que nos da las fotos que nos ponen la piel de gallina. “Me voy a dar una vuelta a buscar a unas amigas” debe ser de las frases más escuchadas en este tipo de eventos. Porque el feminismo es eso, buscarte para un abrazo. El día terminó como termina cada juntada, con los «llegué» del chat mezclados entre fotos, mensajes amorosos a las compañeras y el orgullo de las que no pudieron ir de haber sido representadas por las que estábamos ahí. Así, una vez más, prometemos seguir por los colores: el blanco, el rojo y el verde.