
Subiendo las escaleras me espera Tavo, de la pequeña mano de S., para una bienvenida entre sonrisas y timidez. Adentro, justo después de un camino delimitado por camiones, muñecos y libritos, está Vale preparando el mate. Nos sentamos a charlar mientras S., con su mirada chispeante, elige la factura que le llenará la pera de azúcar.
Valeria y Gustavo se conocieron en 2004 en el trabajo. Él dice que ella lo flechó apenas la vio, pero le llevó un año mandarle el primer mensaje luego de que le pasaran su número de teléfono. Después de eso, todo fluyó. Tomaron unas cervezas, descubrieron que tenían muchas cosas en común y se pusieron de novios. Para su futuro, Tavo no pensaba en si quería o no hijos, en cambio Vale tenía por seguro que no deseaba ser madre muy joven. Cuando comenzaron a hablarlo entre ellos, imaginaron dos hijos biológicos y uno adoptivo.
Luego de varios embarazos que no llegaron a término y miles de estudios, incluso con ramas de la medicina que desconocían, decidieron acercarse, sin comentarle a nadie de su entorno, a un lugar que habían encontrado por internet: RUAGA (Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos).
Lo primero fue una charla informativa en la que se les presentó una dificultad, la adopción debía ser monoparental porque ellos solo tenían hecha la unión civil. «Salimos ese día y dijimos ‘primero que nada casémonos’. Dos meses después, lo hicimos y festejamos con un asado en Zona Sur”, rememora Tavo, agregando que nadie de la familia sabía el porqué de la ceremonia, a lo que Vale suma: «no dijimos nada hasta que aceptaron nuestra solicitud y estábamos en lista de espera. En los trabajos sabían por las faltas para las charlas y mi hermana menor porque te piden testigos”, a lo que Tavo agrega «no queríamos la presión de ‘¿y para cuándo el bebé?’ pero en ‘¿cómo va el trámite?’”.
Vale, quien tiene tres sobrinas por parte de la hermana que le sigue, relata: «cuando entramos en lista de espera no sabía si contarles porque son chicas. Cada vez que iba a Banfield a decírselo a mi mamá y mi hermana, las nenas estaban ahí. Un día fui decidida, pensaba ‘hoy les tengo que contar’. En un momento, las dos más chiquitas se habían ido a jugar y por dentro reafirmaba que si la más grande, de 11 años, no entendía algo, encontraría la manera de explicárselo. Todos emocionados luego de la noticia y mi sobrina me pregunta: ‘¿por qué no podés quedar embarazada?’. Le explico que es algo que no es una enfermedad ni nada grave que no me deja» a lo que la sobrina remata con “yo pensaba por qué llora la tía, si adoptar es lo más lindo del mundo». Lo que le siguieron fueron explicaciones de las emociones y procesos por los que estaban pasando “- ¿y ya sabes quién va a ser la madrina?”. Así fue como ese día fue elegida para el flamante puesto que describió en un estado de WhatsApp como lo más lindo que le había pasado en la vida.
Como símbolo de quiebre, una vez adentro del registro, en un acto totalmente atravesado por las emociones, se sentaron en la cama a romper la pila de estudios médicos que se habían hecho hasta el momento.
Mientras hablamos nos custodia un cuadro que dice “Familia”, con fotos fieles a la dulzura y espontaneidad que se vive estando en su casa. Hay una escalera que lleva a lo que podemos imaginar son el cuarto de la pareja y el de S. Este último lo habían pensado como escritorio, lugar para libros y cómics que vendía Tavo por internet.
Vale recuerda: «nosotros vivíamos en un departamento más chiquito, de dos ambientes, acá a la vuelta. Habíamos pensado en la opción de adoptar hermanitos, pero no teníamos el hogar como para recibir a dos niños», eso iban a poner cuando les tocara renovar la intención de adoptar, pero no llegaría a esa instancia.
De cada persona del proceso tienen una foto y hablan de lo importante que fue para ellos. Contrario al imaginario popular, describen su experiencia como acogedora, rápida y amorosa. Tavo remarca: «uno piensa en la burocracia estatal y que todo eso es un lío, descree cuando te dicen que está todo aprobado y que en un mes y medio te van a llamar, pero cumplido el plazo se comunicaron». Ese llamado lo encontró haciendo la cola para la final de la Sudamericana 2015 en la que Huracán acabaría subcampeón. «Todo bien no puede salir, jaja”, recuerda hoy entre risas.
S. juega a arreglar el sillón, mira videos donde se entusiasma cuando aparecen bomberos y hasta me da un beso en el hombro, pero siempre escuchando la historia de cómo se construyó su familia.
Casi un año después, el 20 de diciembre de 2016 los llamaron del juzgado diciendo que había un bebé y les preguntaron si seguían interesados.
-¿Pueden venir?
-¿Cuándo?
-Mañana.
En el Juzgado los entrevistaron, al tiempo que les adviertieron que estaban buscando familia para un nene y que en una semana les avisarían si eran ellos o no. El 25 de diciembre, entre brindis y charlas, sus cabezas estaban pensando en qué les podían deparar los últimos días del año.
El 28 el teléfono volvió a sonar.
Tavo rememora parte del anuncio a la familia: «la llamé a mi hermana y le dije, ‘vas a ser tía… MAÑANA'».
Vale describe cómo ella se lo reveló a su familia: «La llamé a mi mamá y, como estaba en la calle haciendo compras, para que no le subiera la presión o se desmayara, le inventé algo y corté. Lé conté a mi hermana y se volvió loca».
Salieron a comprar lo básico de urgencia: pañales y leche. Tavo lo relata al detalle, como si hubiese sucedido ayer: «nosotros teníamos un carrito con huevito que nos había quedado del primer embarazo frustrado. Se lo había encargado a mi hermana en un viaje que hizo a EEUU. Estuvo guardado años en lo de mi viejos y les pregunté si seguía ahí. A S. le duró 15 días porque era grandote».
El 30 de diciembre fueron al juzgado. Entraron en una sala, el juez lo tenía a S. en brazos y los recibió haciendo chistes sobre el parecido del bebé de cinco meses y medio con Tavo. Hicieron una ceremonia con el resto de los empleados, para quienes, entre tantas cosas feas que ven, ése es el momento más lindo y feliz de sus trabajos. Les sacaron innumerable cantidad de fotos que después les pasaron por chat. Los primeros días, ninguno de los tres durmió, todo era muy nuevo y había que adaptarse. Fin de año los encontró solos por recomendación de gente del juzgado para que el bebé no cambiara mucho el ambiente y no se rodeara de gente diferente tan rápidamente. Lo pasaron en el cuarto tratando de asimilar que ahora eran una familia de tres, solo se separaron un rato cuando Gustavo salió a buscar comida a lo de su papás.
A él le dieron la licencia de 15 días, ella tuvo que lucharla un poco más para que le otorgasen los tres meses correspondientes por maternidad. Por ley no se contempla los casos de las adoptantes así que depende del convenio colectivo que tengas la licencia que te otorguen.
Luego de seis meses, en un juicio expeditivo se anexó a la partida de nacimiento de S. una nueva con los nombres de Valeria y Gustavo y les entregaron el nuevo DNI. Con la reforma en 2018 sobre la Ley de Adopción, se sumaron derechos enfocados en la persona adoptada y en la pareja esto reafirma el compromiso de respetar la historia, y así la identidad, de su hijo.
Entre las anécdotas familiares, Valeria recuerda una en especial de su sobrina del medio con la voz quebrada: «una vez le dijo a la mamá que es adoptada, a lo que la mamá le explicó que no, que ella había estado en su panza. Entonces le dijo ‘yo ya sé, mamá, que estuve en tu panza, pero cuando nací vos me adoptaste. Hay chicos que están en la panza de una mamá y los adopta otra, y hay otros que están en la panza de una mamá y los adopta la misma'», abriendo un nuevo paradigma sobre vinculación que me explotó alguna parte del cerebro mientras me llenaba de ternura su razonamiento.
El día está soleado y amerita un paseo. Tavo cuenta que la vez que se decidió a llevar a la cancha a S., que ahora tiene 2 años y 8 meses, se quedó dormido un ratito antes y no quería despertarlo. Sin embargo, no falta mucho para tener revancha, desandar la calle Luna y que padre e hijo compartan aventuras en el Ducó.
Si querés más información sobre adopción podes entrar a https://www.buenosaires.gob.ar/cdnnya/adopcion/cuales-son-los-pasos-para-la-inscripcion



















